Las autoridades uruguayas suspendieron todos los partidos de fútbol durante una semana, incluyendo fogueos de clubes locales contra argentinos, luego de los incidentes de violencia esta semana en el clásico de verano entre Peñarol y Nacional.

La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y el Ministerio de Deporte y Turismo decidieron el jueves suspender toda la actividad futbolística hasta el 24 de enero, cuando se reanudará con el partido entre Defensor y Olimpia de Paraguay por la primera fase de la Copa Libertadores.

La suspensión afectó los partidos de la Copa Bimbo y la Copa Antel, dos torneos de pretemporada.

Los hechos violentos ocurrieron el miércoles, cuando al final del clásico de verano, el portero de Nacional, Jorge Bava, golpeó con un puño a un policía y fue procesado sin prisión por los delitos de atentado y lesiones. Además, a varios kilómetros del Estadio Centenario de la capital uruguaya, un joven hincha de Peñarol fue baleado por un hincha de Nacional y permanecía hospitalizado en estado delicado, según las autoridades.

La violencia aqueja al deporte uruguayo desde hace tiempo, y el 3 de diciembre los hinchas de Peñarol agredieron a policías en la tribuna Amsterdam del Centenario.

Según las autoridades, desde 2008 han muerto cinco personas en actos violentos relacionados con el fútbol, y otras tres en violencia ligada con el básquetbol.

El presidente de la AUF, Sebastián Bauzá, declaró que "son hechos de violencia que los ve todo el mundo, y si Uruguay sueña con organizar una Copa del Mundo en el 2030 hay que combatirlos".

"La agresión de un futbolista es más de lo que se ve en la sociedad uruguaya a diario. El futbol no puede darle la espalda a estos acontecimientos. Decidimos reunirnos con las gremiales de entrenadores, jugadores, periodistas y policías para intentar buscarle entre todos una solución a los problemas", agregó. "Esto es un deporte y tiene que haber tolerancia en la sociedad. No puede ser que siempre estemos lamentándonos de lo sucedido si se puede prevenir".

Por su parte, el ministro interino del Interior, Jorge Vázquez, quien además preside la comisión de control y erradicación y prevención de la violencia en el deporte, advirtió que "no podemos destinar a toda la policía de Montevideo a un espectáculo público. Esto es una responsabilidad general, y si todos actuáramos en conjunto sería más fácil".

La Copa Bimbo, el primer torneo de verano, debía jugarse el sábado, mientras que la Copa Antel, en la que se disputaría el segundo clásico del año, iba a disputarse el 22.

Durante el receso forzoso, habrá reuniones entre el Ministerio de Deporte y Turismo, el Ministerio del Interior, la AUF, la Intendencia de Montevideo, las autoridades de la Liga Uruguay de Básquetbol y otras partes involucradas para buscar soluciones.

Nacional y Peñarol se mostraron solidarios en la suspensión de la actividad y dispuestos a colaborar. Ambos equipos formarán parte de los encuentros con las autoridades.

Varios proyectos de ley ya se encuentran en el parlamento y la intención de las autoridades sería adelantar su aprobación.

Una de las medidas crearía un fiscal deportivo para que exista un funcionario rector del espectáculo público, por encima de cualquier autoridad policial, y que esté en contacto permanente con el árbitro del encuentro. Ese fiscal tendría la autoridad para suspender o moderar el espectáculo deportivo.

También se crearía un sistema de identificación de quienes tienen antecedentes violentos en los espectáculos. Una medida buscaría aplicar el derecho de admisión, aunque la policía alega que eso corresponde a los clubes.