El ejército indonesio movilizó el jueves botes de goma en el distrito comercial de la capital para rescatar a las víctimas de las inundaciones que dejaron bajo las aguas a gran parte de la ciudad de 14 millones de habitantes.

El presidente fue descrito de pie con los pies sumergidos en el agua, con los pantalones arremangados, aguardando en el palacio la llegada de la presidenta argentina en visita oficial.

Son las inundaciones más intensas en Yakarta de que se tiene memoria. Las autoridades dijeron que por lo menos murieron cuatro personas y 20.000 fueron evacuadas. Muchas más viviendas quedaron inundadas después de cinco horas de intensas lluvias durante la noche que agravaron el desborde de los ríos ya crecidos por una larga temporada de monzones.

Pocas zonas de la capital quedaron indemnes. Las oficinas y escuelas estaban desiertas, y el tránsito, paralizado. El aeropuerto internacional funcionaba normalmente, pero los viajeros tenían dificultades para llegar hasta allí.

"Esto es horrible", comentó Yanitha Damayanti, empleada bancaria que se había quedado atascada en el centro. "Por primera vez en mi vida el centro de Yakarta está anegado".

La ciudad ha experimentado inundaciones desde hace mucho tiempo, pero los diversos gobiernos han hecho poco para mitigar la amenaza.

La deforestación en las colinas al sur de la ciudad, la planificación caótica y la basura que se acumula en cientos de ríos y riachuelos que cruzan la ciudad son algunos de los motivos de las inundaciones. La vulnerabilidad de la ciudad pone de manifiesto la deficiente infraestructura nacional, aun cuando Indonesia ha registrado un crecimiento económico notable en años recientes.

El presidente Susilo Bambang Yudhoyono y el canciller tenían los pies bajo el agua en el palacio presidencial aguardando la llegada de la mandataria argentina Cristina Fernández. Al parecer, la reunión se llevó a cabo.

"No me preocupa que el palacio esté inundado", afirmó Yudhoyono. "Lo más importante es que la gente esté protegida".