Las clases fueron suspendidas desde el jueves y por tiempo indeterminado en el municipio turístico de Chichicastenango, en el occidente del país, tras los disturbios de la víspera que despertaron temores de un repunte de la violencia.

El presidente Otto Pérez Molina y su ministro de Gobernación, Mauricio López Bonilla, se reunieron para analizar los disturbios, que dejaron como saldo 10 viviendas incendiadas y siete personas presas.

Alrededor de las ocho de la mañana del miércoles, un millar de personas se congregaron en el centro del municipio para protestar por supuestos actos de corrupción del alcalde Sebastián Xon y del concejo municipal. Tras exigir la llegada del alcalde y al no obtener respuesta, quemaron un patrullero policial y otro vehículo, así como el edificio municipal y varias casas.

Tras los disturbios, la policía capturó a siete personas quienes fueron llevadas a prisión.