La fuerza naval hondureña presentó en Tegucigalpa unos 350 kilogramos de cocaína decomisados en una lancha en las costas del norte del país gracias a la información de inteligencia facilitada por Estados Unidos en el marco de una operación que dejó un jamaiquino fallecido y otros dos detenidos .

"Decomisamos un aproximado de 350 kilogramos de cocaína en el mar a unos 4 kilómetros de la desembocadura del río Kruta en una lancha tiburonera de dos motores" dijo a The Associated Press el contraalmirante Rigoberto Espinal, Jefe de la Fuerza Naval de Honduras.

"No ofrecieron resistencia armada, pero tuvimos que embestir la lancha con un guardacostas con el lamentable resultado de que uno de sus tripulantes falleció. Otro fue detenido y otro saltó al mar. Las armas habitualmente las tiran al mar antes de nuestra llegada. Los dos en nuestro poder son de nacionalidad jamaicana" afirmó Espinal, que añadió que "al superviviente ya lo han interrogado los agentes de la DEA (Agencia antidrogas de Estados Unidos) que están con nosotros".

En el desarrollo de la misma operación, denominada Martillo, también "se decomisaron dos embarcaciones que están detenidas en la base naval de Caratasca y que ofrecían logística, combustible para las embarcaciones del narcotráfico, sin tripulantes y varadas en la costa", explicó Espinal antes de detallar que "estas embarcaciones desembarcan la droga en el sector de Raya y Kaukira para luego distribuirla por tierra al interior del país y de ahí con destino a los Estados Unidos".

El contraalmirante explicó que "se trata de la primera acción antidroga exitosa desde que tenemos de nuevo la señal de radar que nos proporcionan los Estados Unidos".

Espinal sostuvo que los agentes de la DEA no participaron en el operativo sino que sólo compartieron información y explicó que "Estados Unidos nos informó de las coordenadas de las lanchas a través de su radar, comenzamos la persecución y a eso de la 1.00 am del miércoles ya habíamos hecho la intercepción".

La Operación Martillo es una iniciativa en la que participan varias naciones lanzada a principios de 2012 para detener el tránsito de drogas ilegales por las costas centroamericanas.

La operación está dirigida contra los traficantes que movilizan drogas por mar o aire. Estados Unidos está al mando de la misma y en ella participan efectivos militares o agentes policiales de Belice, Reino Unido, Canadá, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Francia, Guatemala, Honduras, Holanda, Nicaragua, Panamá y España.

Estados Unidos dejó de compartir información de radar con Honduras porque la fuerza aérea del país centroamericano derribó dos aeronaves que supuestamente transportaban drogas, un proceder que infringió un compromiso con Washington. La decisión siguió a un par de incidentes separados que tuvieron lugar en julio, cuando aeronaves de uso civil fueron derribadas sobre el mar frente a la costa del norte de Honduras. El acuerdo de Estados Unidos con Honduras para compartir información prohibía específicamente el derribo de aeronaves civiles.

Tras una revisión exhaustiva de procedimiento y el reentrenamiento que realizaron los funcionarios hondureños, Estados Unidos reanudó a fines de noviembre el intercambio de información de radar con el gobierno de Honduras.

Espinal sostuvo que durante los cinco meses que Honduras no recibió información de radar de Estados Unidos se estima que 5.000 kilos de cocaína por mes habrían ingresado al país.

Honduras es lugar de paso utilizado por narcotraficantes que transportan cocaína a Estados Unidos en avionetas y lanchas que navegan por el Caribe. Según datos del Comando Sur de los Estados Unidos, por Honduras pasa 79% de la cocaína que llega a su país.