El gobierno de Estados Unidos identificó el jueves a un nuevo grupo del narcotráfico en México al que señaló como rival del poderoso cartel de Sinaloa.

El Departamento del Tesoro estadounidense informó en un comunicado que designó como grupo narcotraficante a la organización de la familia Meza Flores, lo que implica que sus ciudadanos tienen prohibido realizar transacciones financieras o comerciales con sus miembros y que congelará cualquier bien que esa organización criminal posea dentro de Estados Unidos.

La autoridad estadounidense señaló que el grupo es encabezado por Fausto Isidro Meza Flores, alias "Chapito Isidro", y opera desde la comunidad de Guasave, en el estado norteño de Sinaloa.

Sus operaciones habrían comenzado en el año 2000 y es señalada como responsable de distribuir "grandes cantidades" de metanfetaminas, heroína, marihuana y cocaína en Estados Unidos, sin mencionar cantidades específicas.

"La organización Meza Flores es una de las principales rivales del cartel de Sinaloa", señaló el Departamento del Tesoro.

El cartel de Sinaloa es considerado por autoridades en México y Estados Unidos como uno de los principales grupos del narcotráfico. Está encabezado por Joaquín "El Chapo" Guzmán, quien se mantiene prófugo desde 2001 cuando se fugó de una prisión de máxima seguridad en el oeste del país.

A través de la Oficina para el Control de Bienes en el Extranjero (OFAC, por sus siglas en inglés), el Departamento del Tesoro señaló que se designó como narcotraficantes tanto al líder de la organización como a varios miembros de su familia, incluidos sus padres, su hermana, su esposa y tres de sus tíos.

La Procuraduría General de la República (PGR), la dependencia mexicana responsable de investigar el narcotráfico, no respondió una consulta de The Associated Press sobre si también tiene identificada a esa organización como un nuevo grupo de tráfico de estupefacientes.

México ha visto en los últimos años olas de violencia atribuidas a disputas entre carteles rivales del narcotráfico.

El titular de la PGR, Jesús Murillo, dijo en diciembre que la estrategia antidrogas aplicada por administraciones anteriores, enfocada en buena parte en neutralizar a los líderes del crimen organizado, provocó una fragmentación de los grupos del narcotráfico al punto que ahora hay hasta 80 carteles pequeños y medianos, aunque aún se trabajaba para identificarlos con precisión.

La violencia atribuida al crimen organizado dejó unos 70.000 muertos entre 2006 y 2012, según estimaciones del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto que comenzó en diciembre.