Irene Calderón sostiene una vela y reza el Padrenuestro con devoción, ignorando el sonido de las sirenas y bocinas que suenan justo detrás de ella, en la transitada avenida Bergenline de la ciudad de West New York, en Nueva Jersey, Estados Unidos.

Y es que Calderón, una inmigrante dominicana de 55 años, reza a la imagen de la Virgen de Guadalupe que ella y muchos otros hispanos ven en el tronco de un árbol de la avenida. Tras ser descubierta en verano, la imagen se ha convertido en un signo de unión y devoción para esta comunidad de inmigrantes que ha construido un santuario alrededor del tronco y lo ha llenado de flores, velas y figuras de vírgenes.

"Vino a este pueblo para unirnos", dijo Calderón, que visita el lugar cada día tras salir de su trabajo como agente de seguridad de una escuela. "Ha sido algo muy bonito. No nos conocíamos antes. Ahora venimos cada día y rezamos juntos, compartimos. Venimos con mucha fe. Estoy muy agradecida de haber conocido a tantas personas".

Muchos consideraron la imagen del tronco como un milagro cuando la vieron por primera vez en julio y desde entonces la noticia se ha esparcido como la pólvora, con cientos de hispanos del estado y estados vecinos viajando para ver la imagen y rezarle. La santa patrona, aseguran, ha acercado a hispanos de todas las nacionalidades, que rezan juntos frente a ella, hacen turnos para vigilarla y ahora recaudan dinero para construir una valla protectora a su alrededor.