El gobierno del presidente Barack Obama fustigó el martes las declaraciones sobre los judíos que el actual presidente egipcio, Mohammed Morsi, efectuó hace casi tres años y le pidió que se retracte de lo que describió como un discurso inaceptable.

Con un tono áspero, la Casa Blanca y el Departamento de Estado dijeron que las declaraciones de Morsi fueron "profundamente ofensivas" y contravienen al objetivo de la paz en la región. El Departamento de Estado, que subrayó que una delegación de alto rango del Congreso se encuentra de visita en Egipto, dijo que esas expresiones complicaron los esfuerzos para proveer asistencia económica y militar a ese país.

"Creemos que el presidente Morsi debe poner claro que respeta a las personas de todas las religiones y que éste tipo de discurso es inaceptable en un Egipto democrático", dijo a la prensa el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.

Morsi era en 2010 un dirigente en la Hermandad Musulmana y en esa fecha, de acuerdo a un video difundido la semana pasada en la televisión egipcia, pide a los egipcios que "nutran con odio a nuestros hijos y a nuestros nietos".

Meses después, en una entrevista por televisión, Morsi se refirió a los sionistas como sanguijuelas que agreden a los palestinos y los describió como "descendientes de simios y cerdos".

Egipto recibe cada año de Estados Unidos más de 1.000 millones de dólares en asistencia militar y ayuda para el desarrollo, como parte de un paquete vinculado a su histórico acuerdo de paz de 1979 con Israel. El acuerdo de paz es la piedra angular de la política de Estados Unidos en Medio Oriente.

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Los periodistas de The Associated Press Aya Batrawy en El Cairo; Donna Cassata en Washington y Ian Deitch en Jerusalén colaboraron para este despacho.