Los padres de los niños asesinados en la matanza de Connecticut sostuvieron fotografías de sus hijos, lloraron, se abrazaron y con voz temblorosa hicieron un llamado a favor de un diálogo nacional para impedir que se repitan tragedias similares.

"No quiero ser alguien que comparta mi experiencia y que consuele a otro padre la próxima vez. No quiero que haya una próxima vez", dijo Nicole Hockley, cuyo hijo Dylan figuró entre los 20 niños de primer grado y seis adultos asesinados en diciembre por un hombre armado en la escuela primaria Sandy Hook.

Miembros del grupo recién formado, Sandy Hook Promise, manifestaron sus posturas mientras políticos de todo Estados Unidos, desde Maine hasta Nueva México, conmemoraron el primer mes de la tragedia con una renovación de sus demandas para que se adopten controles más estrictos para la posesión y venta de armas.

El grupo dijo que desea debates con mentalidad abierta sobre una amplia gama de asuntos, como el control de armas, salud mental y seguridad en las escuelas y otros lugares públicos. Diversos oradores coincidieron en que no creían que exista una sola solución.

"Queremos que el tiroteo en la escuela Sandy Hook sea recordada como el punto de inflexión en el que se una nuestra comunidad y nuestras comunidades en toda la nación, y marque un rumbo real hacia un cambio", dijo el cofundador del grupo, Tom Bittman.

Aunque el grupo Sandy Hook no presentó propuestas específicas, alcaldes y gobernadores que pugnan por aumentar las restricciones a la posesión y venta de armas propusieron el lunes varias iniciativas.

El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, un prominente defensor del control de armas, pronunció un mensaje durante una conferencia sobre la violencia derivada de las armas de fuego en la Universidad Johns Hopkins en Baltimore y demandó un control federal más estricto, como inspecciones a los antecedentes de quienes pretendan comprar un arma y el combate federal al tráfico de armas.

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Los periodistas de The Associated Press Brian Witte en Baltimore; Randall Chase en Wilmington, Delaware; Samantha Henry en Cranford, Nueva Jersey; y Michael Gormley y Michael Hill en Albany, Nueva York contribuyeron a este despacho.