El presidente Evo Morales encabezó el lunes una multitudinaria manifestación de campesinos cocaleros para celebrar el reingreso de Bolivia a la convención sobre estupefacientes de la ONU, que no penaliza el masticado de coca en el país.

La ciudad de Cochabamba, a 230 kilómetros al este de La Paz, fue el escenario principal de la festiva marcha que derivó en apoyo político al mandatario que se mantiene como líder simbólico de los cocaleros. Morales forjó su carrera política en la defensa de la coca.

"Es un triunfo de nuestra hoja de coca en todo el mundo. También es un triunfo de la revolución cultural. Los gobiernos de Estados Unidos intentaron acabar con la (hoja de) coca", dijo en un discurso Morales quien llevaba una guirnalda de coca, materia prima de la cocaína.

Cerró su alocución con una arenga en quechua que popularizó en sus tiempos de sindicalista cocalero:"¡Causachun coca, wañuchun yanqu!i" (¡Viva la coca, mueran los gringos!).

"Misión cumplida", exclamó el gobernante.

Hace poco más de dos años, el gobierno de Morales pidió la Organización de las Naciones Unidas ONU la revisión de la convención para sacar a la coca de la lista de estupefacientes y tras fracasar por la objeción de Estados Unidos, entre otros, renunció al tratado y el poco tiempo solicitó su readmisión con una observación específica a favor del masticado.

La readmisión implica que el masticado de coca de coca es permitido sólo en Bolivia, pero la penalización internacional en contra de esa planta se mantiene, precisó el lunes el representante en el país de la Oficina de las Naciones Unidas para el control de las Drogas y la Prevención del Delito (ONUDC), César Guedes.

El masticado y el uso de la coca con fines medicinales y rituales viene del tiempo de los incas y siempre fue legal y ampliamente extendido entre los indígenas y sectores populares de Bolivia a pesar de la prohibición de la ONU.

Pero Morales dio realce político la readmisión para fortalecer su vínculo con sus bases a las que había prometido despenalizar internacionalmente la hoja e industrializarla con fines lícitos, pero con pocos éxitos hasta ahora, han señalado observadores.

Con 27.200 hectáreas de cultivos de la hoja de coca, Bolivia es tercer productor de coca después de Colombia y Perú países donde también se mastica coca. En Bolivia amplios sectores lo hacen para disipar el cansancio, el hambre y combatir el mal de altura.

Morales frenó la expansión de ese cultivo con una política pacífica pero no ha tenido el mismo éxito en la lucha contra la elaboración de cocaína por parte de bandas narcotraficantes que según el gobierno y organizaciones privadas incrementó por un mayor trasiego de cocaína desde Perú hacia Brasil y por mejores técnicas en la obtención de la droga que importaron mafias colombianas.