Un clérigo que ha encendido el enojo de los paquistaníes ante la percibida corrupción e indiferencia del gobierno exigió que renuncien los líderes políticos del país, en un discurso pronunciado el martes ante miles de sus seguidores congregados en la capital.

La drástica entrada a la política paquistaní de Tahir-ul-Qadri, un predicador que hasta hace poco vivía en Canadá, ha producido preocupación entre algunos de que esté buscando descarrilar las elecciones a instancias del poderoso ejército del país. Hay elecciones programadas para el segundo trimestre.

Qadri ha negado e insistido en que sus vagas exigencias de una reforma electoral todo lo que han buscado es erradicar la corrupción en el sistema político. Prometió hace varias semanas encabezar "una marcha de un millón de hombres" en Islamabad para impulsar sus exigencias.

Durante un discurso de 40 minutos dirigido con la protección de un cristal antibalas en las horas tempranas de la mañana, Qadri dijo a sus seguidores que el mandato del gobierno estaba terminado.

"Les doy tiempo hasta mañana para disolver la asamblea nacional y todas las cuatro asambleas provinciales, de lo contrario, la nación las disolverá por sí misma", enfatizó. Prometió hablar de nuevo a sus seguidores en la mañana frente al edificio del Parlamento.

Qadri hizo un llamado a los manifestantes a abrirse paso a través de los contenedores que les bloquean el camino a las oficinas de gobierno y a marchar pacíficamente hacia el enclave protegido que es llamado frecuentemente la "zona roja" en Islamabad.

Después de su llamado, algunos de los marchistas hicieron a un lado los contenedores de embarque que habían sido colocados en la calle para bloquearlos y caminaron hacia el enclave. Allí, otra hilera de contenedores y una fuerte presencia policial los bloqueó impidiéndoles avanzar más, y los manifestantes parecieron detenerse. No hubo enfrentamientos con autoridades de seguridad, y el mitin pareció ser mayormente pacífico.

Qadri dijo que se reunió una multitud de cuatro millones de personas en la avenida principal que lleva al centro del gobierno, pero asistieron mucho menos. Un funcionario de la ciudad, quien pidió no ser identificado porque no estaba autorizado a hablar con la prensa, dijo que fueron aproximadamente 30.000 manifestantes.