La policía de Irlanda del Norte enfrentó el sábado batallas callejeras de día y de noche con militantes protestantes cuando una marcha de protesta que avanzaba hacia al edificio del ayuntamiento de Belfast degeneró en disturbios cuando muchos manifestantes regresaban a casa al sector protestante en el este de la ciudad.

Los protestantes, quienes ha bloqueado calles diariamente desde que los católicos en el concejo decidieron el 3 de diciembre restringir que se enarbole la bandera británica, se han enfrentado frecuentemente con la policía con la intención de forzar a los políticos a revertir la decisión.

Los enfrentamientos callejeros han agitado pasiones sectarias, particularmente en el sector protestante del este de Belfast y en su solitario enclave católico, Short Strand, punto crítico de los disturbios más prolongados en las últimas seis semanas.

La violencia del sábado comenzó cuando policías vestidos con cascos, escudos y trajes a prueba de fuego trataron de conducir a la multitud que portaba la bandera británica para que siguiera de largo en Short Strand, donde hombres y jóvenes católicos enmascarados y encapuchados esperaban en sus puertas armados con bates de hurling gaélico (juego tradicional parecido al hockey), palos de golf y otras armas improvisadas.

Ambos grupos comenzaron a lanzarse botellas, piedras y otros misiles y la policía a pie batalló para mantenerlos separados, siendo ese momento en que los protestantes enojados atacaron a la policía.

Los policías marcharon por la calle en formación cerrada protegidos por sus escudos, respaldados por tres vehículos lanzaagua. Los agentes dispararon proyectiles no letales conocidos como balas de plástico.

Al aminorar el enfrentamiento inicial que duró dos horas, por la noche la policía confrontó una nueva multitud de jóvenes protestantes en la cercana Castlereagh Street, donde fue robado un automóvil e incendiado para formar una barricada. Un helicóptero de la policía puso su reflector sobre la multitud, la cual entonó cánticos contra la policía y contra los católicos.

El comandante de policía Mark Baggott dijo que en total 29 agentes resultaron heridos en las dos operaciones, subiendo la cifra a más de 100 desde que ocurrieron los primeros disturbios el 3 de diciembre afuera del ayuntamiento. Los enfrentamientos han costado a Irlanda del Norte aproximadamente 25 millones de libras esterlinas (40 millones de dólares) en pérdida de turismo y comercio, y en pago de sueldo extra a los policías.