El presidente Evo Morales celebró el sábado que Bolivia se reincorpore a la convención de Viena de 1961 con reserva en la penalización de los usos tradicionales de la hoja de coca en Bolivia, donde la masticación de la hierba es una práctica milenaria.

"Nos objetaron sólo 15 países a la cabeza de Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Israel y otros y sabíamos, pero 169 (países) nos apoyaron y es el gran reconocimiento de la comunidad internacional a nuestra identidad, a nuestra hoja de coca", declaró el mandatario.

"Por primera vez se logra esto, con un trabajo conjunto y me doy por muy satisfecho", añadió.

Morales ,que emprendió una defensa a la masticación de la hoja de coca en sus estado natural en 2009, y que en un primer intento fracasó, logró la víspera una victoria parcial y simbólica al volver a la convención ya que la reserva para la penalización a la hoja solo regirá en Bolivia a partir del 10 de febrero.

Morales se ha iniciado como dirigente en las seis Federaciones de Cocaleros del Chapare en el centro de Bolivia, y desde que empezó su gobierno en 2006 ha luchado contra la despenalización de la coca.

Los agricultores cocaleros convocaron para celebrar la reincorporación a la convención a una jornada de masticación de la hoja en una plaza céntrica de La Paz. Entre los preparativos que alista el gremio cocalero esta regalar bolsitas de hoja de coca en cuyo interior tiene una leyenda que dice "Dios creo la coca y nadie podrá prohibir su consumo".

En Bolivia la masticación o "acullico" de las hojas secas es practicada por indígenas y sectores populares de la población contra el cansancio, el hambre y los efectos de vivir en la altura. En consumo de las hojas o el té de coca también es practicado en Perú y Colombia y en el norte de Argentina. Su extracto no tóxico también ha sido usado para dar sabor a la Coca-Cola.

Bolivia se mantiene como tercer productor de coca y cocaína en el mundo. En Bolivia, entre 12.000 y 20.0000 hectáreas de coca son legales y están destinadas a usos tradicionales.