Una serie de atentados con explosivos perpetrados en varias partes de Pakistán causaron la muerte de 120 personas, informó el viernes la policía sobre una de las jornadas más cruentas que el país haya sufrido en varios años.

Cinco personas que fueron heridas la noche del jueves por dos estallidos sucesivos en un billar murieron en la madrugada del viernes, informó el alto funcionario policial Hamid Shakeel de la ciudad sureña de Quetta. Ese ataque dejó al menos 86 muertos.

El ataque fue el peor de tres mortíferos atentados con explosivos contra chiíes y soldados en Quetta, capital de la inestable provincia de Baluchistán, y también otro contra una mezquita suní en el noroeste del país en el mismo día. Los funerales están previstos para la tarde del viernes.

La agresión en el billar, en una zona chií de la ciudad, comenzó con un ataque suicida y siguió con un coche-bomba unos minutos después en la misma área. Los milicianos recurren con frecuencia a ese tipo de ataques con la intención de maximizar el número de muertos. La técnica consiste en explotar una bomba y esperar la llegada de socorristas y curiosos para detonar una segunda.