El presidente Barack Obama y el presidente afgano Hamid Karzai se reunieron el viernes para discutir sobre maneras de poner fin a la larga guerra de Afganistán. Mientras que la participación de Estados Unidos en una guerra contra el terrorismo baja, se habla cada vez más sobre el uso de la fuerza para detener a las filiales de al-Qaida en otras partes del mundo, sobre todo en Malí, Yemen y Somalia. Este es un vistazo a la presencia de al-Qaida en esos cuatro países:

AFGANISTAN

Funcionarios estadounidenses afirman que al-Qaida ahora cuenta con menos de 100 combatientes en Afganistán. En cambio, el principal enemigo es el Talibán, el movimiento terrorista afgano que amenaza al gobierno respaldado por Estados Unidos. Las esperanzas de Estados Unidos es que después de 2014, el gobierno afgano pueda lidiar con el Talibán — política y militarmente — mientras que una pequeña fuerza antiterrorismo estadounidense ataca los remanentes de al-Qaida. Obama y Karzai deben acordar el número de estadounidenses que permanecerán como parte de esa fuerza antiterrorismo y para entrenar a las fuerzas afganas. Si eso funciona, los funcionarios estadounidenses creen que al-Qaida no será capaz de revivir su presencia en el país.

MALI

Malí alguna vez gozó de una reputación como uno de las democracias más estables de Africa occidental con el 90% de sus 15 millones de sus ciudadanos practicando un islamismo moderado. Eso cambió en abril de 2012, cuando extremistas islámicos tomaron el control de las principales ciudades en el norte del país en medio de caos posterior a un golpe de estado militar, y comenzaron a implantar la estricta ley Sharia.

Los extremistas incluyen a al-Qaida en el Magreb islámico y otros grupos que comparten las metas de al-Qaida. Expertos en seguridad advierten que están asumiendo su propio territorio en el norte de Malí desde donde pueden planear ataques en Africa y Europa. Los milicianos, calculados en unos 1.000, incluyen reclutas de otros países y están bien armados y entrenados.

A pesar del entrenamiento de Estados Unidos y otros asesores occidentales, el ejército de Malí ha sido inefectivo a la hora de pelear con los milicianos. El ejército francés llegó a Malí el viernes para ayudar, un día después de que los milicianos ganaran el estratégico pueblo de Konna, en la región central del país.

YEMEN

En los últimos años, al-Qaida en la Península Arábiga, como se conoce a la rama del grupo en Yemen, ha reforzado sus operaciones en esta nación del Medio Oriente luego de que importantes agentes saudíes huyeran para allá a raíz de una fuerte ofensiva en Arabia Saudita. El grupo ha sido acusado de dirigir una serie de planes de ataques con bombas fallidos en territorio estadounidense desde sus escondites. Dichos ataques incluyen el intento frustrado de derribar un avión comercial con destino a Estados Unidos mediante un explosivo nuevo y sofisticado que se oculta en la ropa interior del terrorista, y un complot para enviar paquetes bomba en aviones a Estados Unidos escondidos en cartuchos de tóner para impresoras.

En respuesta, Estados Unidos ha incrementado sus ataques con aviones no tripulados teledirigidos, realizando 42 ataques el año pasado — cuatro en una semana del mes pasado — en contra de milicianos de al-Qaida en Yemen, según estadísticas recabadas por el Long War Journal.

La rama de al-Qaida invadió ciudades y pueblos enteros el año pasado, aprovechando la falta de seguridad durante las protestas en todo el país que al final derrocaron al gobierno. Con el respaldo militar estadounidense, el ejército de Yemen pudo recuperar el control de la región sur, pero al-Qaida continúa lanzando ataques mortales contra las fuerzas de seguridad que han dejado cientos de muertos.

SOMALIA

Los rebeldes extremistas islamistas de al-Shabab, aliados de al-Qaida, han perdido un terreno considerable en Somalia. El gobierno respaldado por Naciones Unidas ahora controla la capital, Mogadiscio, y las principales ciudades, aunque los rebeldes siguen realizando ataques terroristas.