A la duquesa de Cambridge parece gustarle su primer retrato oficial, lo cual es muy bueno para el artista. Pero a muchos críticos no les gustó.

El retrato de Paul Emsley de la duquesa, conocida antes como Kate Middleton, muestra a la integrante de la familia real de 31 años ante un fondo obscuro, portando una tenue sonrisa y con una luz etérea sobre su rostro y cabello. Su tez pálida resalta unas ligeras arrugas bajo sus ojos y la luz le da un tono plateado a su abundante cabello castaño.

Poco después de que el retrato fuera develado el viernes en la Galería Nacional de Retratos en Londres, los críticos comenzaron a quejarse.

"Es una gran, gran oportunidad desperdiciada", dijo el editor del British Art Journal Robin Simon. "Lo mejor que se puede decir al respecto es que ella no se ve así en realidad".

En una entrevista telefónica Simon dijo que la nariz de Kate era demasiado grande y que la pintura le quitaba su chispa a la duquesa.

Kate "transmite una sensación de alegría por la vida", dijo. "Este retrato es muerte, muerte, muerte".

La reportera de artes del diario The Guardian Charlotte Higgins también discurrió sobre ese tema, diciendo que el retrato tenía una "tristeza sepulcral".

"Kate Middleton es — sin importar lo que uno piense sobre la monarquía y toda la pompa superficial que la rodea — una linda joven con una sonrisa contagiosa, una cascada de cabello castaño y en plena flor de la belleza", escribió en un mensaje en el sitio de internet del diario. "¿Cómo lograron transformarla en algo desagradable como salido de la serie de películas de 'Crepúsculo'?".

Emsley le dijo a los reporteros en la develación de la pintura que retratar a Kate, quien posó para el proyecto el año pasado antes de embarazarse, siempre sería difícil.

"Es muy difícil para un artista ir más allá de una persona cuya imagen es tan penetrante y encontrar algo que sea original", dijo. "Tienes que basarte en tu técnica y en tus instintos artísticos para hacerlo y espero que lo haya conseguido".

Los retratos reales tienden a circular entre lo formal y lo controvertido. El retrato de la reina Isabel II realizado por Lucian Freud en 2001 es uno de los ejemplos más notorios: algunos dicen que la severa imagen de la monarca le es poco halagadora, mientras que otros la consideran una técnica innovadora.

Algunos artistas elogiaron el trabajo de Emsley.

"Me gustó mucho", dijo Richard Stone, quien ha pintado varias veces a los integrantes de la familia real. "Por lo general los retratos oficiales pueden ser agarrotados y almidonados, pero este tiene una informalidad muy agradable y mucha calidez".

En todo caso, Emsley parece haber complacido a su público más importante. Kate, quien asistió a la galería con su esposo, el príncipe Guillermo, horas antes el viernes dijo que el retrato era "simplemente increíble". A Guillermo también le gustó y dijo que era "absolutamente hermoso".