El ariete Alexandre Pato, una eterna promesa del Milan pero aquejado por todo tipo de lesiones desde que se fue a Italia, llegó el jueves a Brasil para integrarse a su nuevo club, el Corinthians.

El conjunto albinegro de Sao Paulo, flamante campeón del Mundial de Clubes de la FIFA, adquirió los servicios del delantero en la contratación más sonada en este inicio de año en el fútbol brasileño, con un valor de alrededor de 20 millones de dólares.

"Estoy loco por comenzar pronto, loco por jugar. Volví a Brasil y escogí al Corinthians, el campeón del mundo y estoy muy feliz", declaró el atacante de 23 años al desembarcar en el aeropuerto de Sao Paulo a la red de televisión Bandeirantes. "Voy a hacer de todo para conquistar al aficionado".

La llegada de Pato alegró a la hinchada del club más popular de Sao Paulo, pero también generó preocupación por la elevada inversión que implicó la contratación de un jugador que ha sufrido repetidamente de lesiones que lo han tenido alejado de las canchas y han truncado su carrera en la selección brasileña.

Horas después de su llegada a Brasil, Pato se trasladó al centro de entrenamiento del Corinthians para someterse a exámenes médicos antes de firmar el contrato que lo vincula con el conjunto paulista.

"Vengo con muchas ganas de ganar y de dar continuidad al trabajo que el profesor Tite (técnico del Corinthians) está haciendo", agregó Pato en la entrevista.

El joven atacante debutó en el fútbol profesional brasileño en noviembre de 2006, a los 17 años, con el Internacional de Porto Alegre, y menos de un año después fue transferido al Milan de Italia, donde actuó cinco temporadas.