Policías dispersaron el miércoles a más de un centenar de campesinos que bloqueaban la carretera panamericana en protesta por la construcción de una hidroeléctrica en un poblado de la zona occidental panameña, donde persiste un viejo malestar por ese tipo de proyectos.

La presa "va a inundar nuestras comunidades y despojar a mucha gente de sus viviendas", aseguró el dirigente campesino Alejandro Rodríguez a medios locales. "Exigimos se pare esto".

Al menos tres campesinos resultaron heridos, dijeron líderes de la protesta. No hubo información oficial inmediata al respecto.

Los campesinos colocaron palos y quemaron llantas antes de ser despejados con gases lacrimógenos en un tramo carretero en la comunidad de Las Cruces, 270 kilómetros al noroeste de la capital.

El proyecto hidroeléctrico Las Cruces busca generar 17,40 megavatios de energía aprovechando el agua del río San Pablo, que pasa por decenas de poblados. Los campesinos aseguran que el proyecto afectaría a unas 27 comunidades.

Al mismo tiempo, un grupo de indígenas de la etnia Ngobé Buglé, que protagonizó fuertes protestas a comienzos del 2012 contra la minería y las presas dentro o cerca de sus tierras, reiteró el miércoles su exigencia de que se suspenda el desarrollo de una planta hidroeléctrica en la localidad de Tolé, provincia de Chiriquí, limítrofe con Veraguas.

Los indígenas piden que se paralice ese proyecto mientras se realiza una evaluación técnica sobre el impacto que tendría esa presa en el medioambiente.

Los ngobés buglés lograron con sus protestas del 2012 la prohibición por parte del gobierno de proyectos mineros en sus comarcas y la obligación de que cualquier plan de construcción futura de plantas hidroeléctricas allí sea consultado y aprobado antes por una autoridad indígena.

El gobierno afirma que Panamá posee una gran riqueza hídrica que puede explotar con el fin de ayudar a enfrentar su creciente demanda energética.