Las autoridades alertaron el miércoles de una eventual emergencia ambiental en el noreste del país luego de la voladura de un tramo del segundo oleoducto más importante del país.

El ataque con explosivos al oleoducto Caño Limón-Coveñas se produjo el martes cuando "al parecer un grupo del (rebelde) ELN dinamitó un tramo del oleoducto... en el kilómetro 156, en la vereda Miralindo", informó telefónicamente Jorjan Triana, alcalde del municipio de Toledo, en el departamento de norte de Santander y a unos 350 kilómetros al noreste de Bogotá.

Agregó que el atentado ocasionó "el derrame del crudo".

"En este momento no sabemos cuántos barriles de petróleo se han perdido. También ocasionó un gran impacto ambiental en esa zona; afortunadamente no hubo víctimas humanas y esperamos que el crudo que se derramó no alcance a llegar al río Arauca", añadió.

Ha sido el segundo atentado contra ese oleoducto en menos de una semana. El 3 de enero también había sido atacado, en una emergencia que se prolongó por cuatro días y sin bombeo de crudo.

En esa oportunidad las autoridades señalaron también al guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN) como el responsable del ataque.

La tubería se extiende 780 kilómetros y lleva unos 80.000 barriles de crudo cada día desde campos petroleros del nororiente en la frontera con Venezuela hasta el puerto de Coveñas, sobre la costa del Caribe, en el norte del país.

La red de transporte colombiana es de alrededor de 9.000 kilómetros entre oleoductos y poliductos, de acuerdo con Ecopetrol, propietaria del tubo Caño Limón-Coveñas, el segundo más grande del país después del Oleoducto Central (Ocensa), de 837 kilómetros de longitud.

La estadounidense Occidental es la que extrae el crudo del campo Caño Limón, que alimenta la tubería.