La FIFA impuso el martes sendas multas de aproximadamente 40.000 dólares Bulgaria y a Hungría, y ordenó que las selecciones de esos países jueguen en estadios vacíos un partido de la eliminatoria mundialista, luego que sus aficionados profirieron insultos racistas y antisemitas contra equipos rivales.

Los castigos se anunciaron en un momento en que varios futbolistas y organizaciones que luchan contra la discriminación han exigido una respuesta más severa de las autoridades contra los actos de los hinchas en los estadios. Recientemente, han surgido dos casos de racismo, en Italia y Serbia.

"La FIFA condena vehementemente todas las formas de racismo en el fútbol, no tolerará variante alguna de discriminación y dará a estos casos una respuesta firme por parte de sus autoridades correspondientes", afirmó el organismo regulador del fútbol en un comunicado.

Bulgaria fue multada con 38.000 dólares y Hungría con 43.400.

Un grupo de seguidores búlgaros emitió sonidos semejantes a los de un mono para insultar al zaguero danés Patrick Mtiliga, de raza negra, durante un partido de la eliminatoria mundialista, disputado el 12 de octubre en Sofía. Bulgaria, que está en el mismo grupo que Italia, jugará a puerta cerrada el cotejo del 22 de marzo, cuando recibe a Malta.

Varios aficionados húngaros corearon cánticos antisemitas y supuestamente mostraron banderas iraníes durante el encuentro del 15 de agosto, en Budapest. El castigo a Hungría se aplicará el 22 de marzo, durante el partido contra la vecina Rumania.

Para su investigación, la FIFA recibió ayuda de la red de aficionados europeos FARE, que envía observadores de casos de discriminación a partidos considerados de alto riesgo.

Sin embargo, la FIFA se negó a descontar puntos a alguna de las selecciones involucradas en la eliminatoria, tal como permite el código disciplinario del organismo. La pérdida de puntos habría afectado las oportunidades de que alguno de los equipos avance al Mundial de Brasil 2014.

Bulgaria y Hungría se ubican en el segundo lugar de sus grupos respectivos, lo que bastaría para darles un boleto al repechaje europeo que se realiza en noviembre.

El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, dijo la semana pasada que "las sanciones deben consistir en la pérdida de puntos o algo similar", a fin de ratificar la postura del organismo, de tolerancia cero hacia el racismo y la discriminación.

Blatter habló del tema el fin de semana, después de que el volante del Milan, Kevin Prince Boateng, encabezó una protesta por parte de sus compañeros, al abandonar la cancha luego de sufrir insultos racistas de los espectadores durante un partido amistoso realizado el viernes pasado contra el Pro Patria de la cuarta división. El partido no se reanudó.

El lunes, durante la ceremonia de entrega del Balón de Oro, Blater dijo que Boateng mostró "fuerza y valor", pero advirtió que el hecho de que los jugadores abandonen la cancha "no puede ser la solución a largo plazo".

El líder de la asociación de futbolistas, Theo van Seggelen, se dijo orgulloso de la protesta reciente, pero coincidió con Blatter en que abandonar la cancha no resuelve el problema. Van Seggelen dijo el martes a The Associated Press que Boateng eligió "el momento adecuado" para abandonar la cancha con sus compañeros del Milan.

De acuerdo con el holandés Van Seggelen, "si el partido hubiera correspondido a la Liga de Campeones de Europa, las circunstancias habrían sido distintas".

"Tenemos una regulación para eso", agregó el jefe de la asociación, conocida como FIFPro. "El árbitro es el único que puede dar por concluido un encuentro".