Los bomberos combatieron el martes varios incendios forestales en el sureste de Australia, y las autoridades evacuaron parques nacionales, además de advertir que el calor, la sequedad y los vientos se combinaban para aumentar la amenaza a su máximo nivel de alerta.

Las temperaturas se elevaron a 45 grados Celsius (113 Fahrenheit) en algunas áreas.

No se han reportado muertes, si bien funcionarios en Tasmania seguían tratando de localizar a cerca de 100 personas que se reportan como desaparecidas desde la semana pasada, cuando un incendio arrasó con el pequeño pueblo de Dunalley, al este de la capital del estado de Hobart, destruyendo aproximadamente 90 hogares. El martes, la policía no había hallado cadáveres durante las revisiones preliminares de las viviendas siniestradas.

"Uno no puede enfrentar peores condiciones que éstas", dijo el comisionado del Servicio Rural de Bomberos de Nueva Gales del Sur, Shane Fitzsimmons. "Nos encontramos a nivel catastrófico y evidentemente en esas áreas el evacuar a tiempo es la opción más segura".

El nivel de amenaza catastrófica es el más elevado del país.

Los incendios forestales son comunes durante el verano australiano. La combinación de altas temperaturas y las condiciones de sequedad y fuertes vientos registradas desde el viernes han generado incendios que consumieron 20.000 hectáreas (50.000 acres) de bosque y tierras agrícolas en todo el sur de Tasmania.

En Nueva Gales del Sur, el estado más poblado de Australia, el fuego ha arrasado más de 30,000 hectáreas (74.000 acres). Todos los bosques estatales y parques nacionales fueron cerrados como medida de precaución y entró en vigor la prohibición de fogatas.

En el estado de Victoria, donde los incendios en febrero de 2009 mataron a 173 personas y destruyeron más de 2.000 viviendas, dos personas recibieron atención por quemaduras leves y otras cuatro por inhalación de humo, indicaron funcionarios.

Más de 130 incendios se registraban en todo Nueva Gales del Sur, si bien sólo un par de decenas de hogares estaban amenazados mientras caía la noche. Una vivienda fue destruida en la villa de Jugiong, al noroeste de la capital de Camberra, informaron funcionarios del Departamento de Bomberos.

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El periodista de The Associated Press Kristen Gelineau en Sídney contribuyó con este despacho.