El proyecto de ley que impedirá la caída del país en un precipicio fiscal consistente en aumentos fiscales y reducciones del gasto público pasó el martes a la Cámara de Representantes tras haber sido aprobado a último momento en el Senado en las postrimerías del 2012.

La medida fue aprobada en el Senado por 89-8 votos a primeras horas del martes, horas después que el vicepresidente Joe Biden y el líder de la minoría republicana Mitch McConnell acordaran el pacto.

La iniciativa impedirá que aumenten los impuestos a una gran mayoría de la clase media — salvo los de la Seguridad Social — aunque los acaudalados pagarán más. Suspenderá además por dos meses la reducción del gasto público, impedirá una merma del 27% en los salarios y comisiones pagados a ciertos médicos que atienden a los pacientes del Medicare, el seguro de salud de los jubilados, y frenará el aumento del precio de la leche, entre otras posibilidades.

La medida permitirá a los legisladores volver a examinar peliagudas incógnitas presupuestarias dentro de unas semana, cuando expiren las medidas provisionales de alivio y el gobierno tenga que acudir — una vez más — a solicitar un aumento en el límite de la deuda soberana.

El presidente de la Cámara John Boehner se abstuvo de respaldar la medida, aunque prometió someterla a votación o presentar una alternativa republicana de inmediato. Empero, seguramente encarará la oposición de algunos de los sectores más conservadores de la cámara baja.

"Para mí, son tres strikes, y votaré no en este proyecto de ley", afirmó con términos de béisbol el representante Tim Huelskamp el martes por la mañana a la cadena de televisión CNN. Huelskamp considera que la medida perjudicará a la pequeña empresa de todo el país y no plantea la necesidad de reducir el gasto público.

La votación en el Senado sorprendió a muchos por su gran calado — conservadores de la tendencia "tea party" como Pat Toomey y Ron Johnson votaron a favor, y al parecer animaron a muchos de sus colegas a hacer lo mismo — pese a persistir las dudas en la Cámara de Representantes.

En la cámara baja, los conservadores torpedearon recientemente un intento de Boehner de permitir que las escalas fiscales a los ingresos superiores al millón de dólares volvieran a ser las imperantes en el mandato de Clinton.

"Las decisiones de si la Cámara aceptará u ofrecerá enmiendas no tendrán lugar hasta que los miembros — y el contribuyente estadounidense — puedan revisar la legislación", indicó una nota emitida por la oficina de Boehner y un grupo de líderes republicanos.

Conforme al plan elaborado en el Senado, los impuestos variarán levemente en los ingresos medios y aumentarán por encima de los 400.000 dólares en ingresos individuales y 450.000 en los de parejas.