Un español sentenciado a prisión en Cuba por un accidente vial en el que murió un disidente volvió el sábado a su país, donde cumplirá el resto de su condena de cuatro años, después de un acuerdo entre los gobiernos de ambas naciones.

Ángel Carromero Barrios, líder de las juventudes del Partido Popular, perdió el control de su vehículo y chocó el 22 de julio, en un percance en el que murieron los pasajeros Oswaldo Payá y Harold Cepero. Tanto Payá como Cepero eran disidentes del gobierno cubano.

Carromero viajó al aeropuerto internacional de Barajas, en Madrid, con una escolta policial, junto a Miguel Vives, otro ciudadano español, sentenciado a 18 años de prisión en Cuba por tráfico de estupefacientes.

Un vocero de penitenciarías en España dijo que, a su llegada, Carromero quedó bajo custodia de las autoridades, que lo trasladarían a una prisión en Segovia, unos 110 kilómetros al noroeste de Madrid, para cumplir el resto de su condena. El portavoz solicitó permanecer anónimo, en acatamiento de las reglas del Ministerio del Interior.

Aron Modig, un sueco que viajaba también en el vehículo en el momento de la colisión y que, lo mismo que Carromero, estaba acusado de involucrarse en actividades políticas ilegales durante su visita a Cuba, se dijo aliviado por el regreso de su colega a España.

"Desde luego, se siente maravilloso", dijo a The Associated Press en una entrevista telefónica realizada el sábado. "Espero que él reciba el mejor trato posible en el futuro".

Modig, quien ha dicho que iba dormido cuando sobrevino la colisión y quien no pudo dar detalles sobre el accidente, relató que su mente permanecía en blanco y que no recuerda la tragedia.

"No, no lo recuerdo. Dormía cuando ocurrió el choque. Pasé de estar dormido a quedar inconsciente por aproximadamente media hora", señaló. "Me desperté en la ambulancia".

Ofelia Acevedo, la viuda de Payá, ha insistido en que no cree en el relato que dan los investigadores del gobierno cubano sobre el accidente. Había confiado en que Carromero pudiera decir la verdad una vez que estuviera en territorio español.

Los gobiernos de Cuba y España aplicaron un acuerdo bilateral que se remonta a 1998 y que permite hacer que se cumplan en un país los fallos penales emitidos en otro.

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La periodista de la AP, Louise Nordstrom, contribuyó con este despacho desde Estocolmo, Suecia.