Los embarques marítimos de productos como pantallas de televisión, zapatos y palas para la nieve podrían quedarse a la deriva en el mar o regresar a su lugar de origen, lo que implicaría una gran pérdida de tiempo y dinero, si más de 14.000 estibadores cumplen su advertencia de realizar una huelga que cerraría de inmediato los puertos de carga en las costas estadounidenses del Atlántico y del Golfo de México.

El comercio podría prácticamente paralizarse en los puertos principales desde Boston hasta Houston si la huelga inicia el domingo. Además, tiene el potencial de propinar un golpe a las empresas y fábricas que todavía buscan sobreponerse a las condiciones de debilidad en la economía.

"Si el puerto cierra, nada entra ni sale", dijo Jonathan Gold, vicepresidente de cadenas de abasto y política aduanera de la Federación Nacional de Minoristas en Estados Unidos. Y cuando la gente regrese a trabajar "llevará tiempo poner en orden el trabajo acumulado y no sabemos cuánto tiempo vaya a tomar esto".

Los 15 puertos involucrados en la disputa laboral mueven más de 100 millones de toneladas en bienes cada año, casi 40% del tráfico de contenedores de carga en el país. En caso de cerrar, aunque sean sólo unos días, esto podría costar a la economía miles de millones de dólares.

Además de transportar bienes, las empresas estadounidenses también dependen de los envíos marítimos para partes y materias primas, lo que implica que las líneas de suministro de todo tipo podrían verse presionadas.

"La economía mundial se mueve por agua, y cerrar los puertos de carga en las costas del este y del Golfo mientras la economía nacional sigue frágil, no beneficia a nadie", opinó Deborah Hadden, directora interina de puertos en Massport, la agencia pública que supervisa las terminales navieras en Boston. Esa agencia no es parte de la disputa laboral.

El gobernador de Florida Rick Scott dijo que "el sustento de miles de familias de Florida están en la balanza".

En septiembre expiró el contrato maestro entre la Asociación Internacional de Estibadores y la Alianza Marítima de Estados Unidos, un grupo que representa a líneas navieras, operadores de terminales y asociaciones portuarias. Ambas partes ya acordaron extender 90 días el convenio, pero hasta ahora han fracasado para ampliarlo otra vez, y expirará en el primer minuto del 29 de diciembre.

El sindicato dice que aceptará una extensión sólo si la Alianza Marítima quita la propuesta de congelar el pago que obtienen los estibadores por cada contenedor que descargan. La Alianza argumenta que los trabajadores, que ganan un promedio de 124.138 dólares al año entre salarios y prestaciones, ya están bien compensados.

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Los periodistas de The Associated Press Ken Thomas en Washington y Tamara Lush en Florida, colaboraron con este despacho.