El presidente ruso Vladimir Putin firmó una ley que prohíbe a los estadounidenses adoptar niños rusos, oficializando la legislación menos de 24 horas después de que su oficina la recibió del Parlamento.

La ley ha generado indignación entre los estadounidenses y los rusos, que consideran convierte en víctimas a los niños con el fin de apuntarse un punto político, cortándole a miles de infantes una ruta para escapar de orfanatos frecuentemente deprimentes. Apenas minutos después de que Putin firmó la ley, el tema era uno de los principales en Twitter bajo la etiqueta "PutinComeNiños".

El UNICEF calcula que hay unos 740.000 infantes en Rusia sin custodia de sus padres, al tiempo que unos 18.000 rusos se encuentran en lista de espera para adoptar un niño.