El último oso polar en el zoológico de Buenos Aires murió a causa de una ola de calor.

Funcionarios del zoológico dijeron que "Winner" se exasperó durante el sofocante calor del verano austral y por el ruido de los fuegos artificiales en la Nochebuena, lo que afectó su capacidad de regular su temperatura corporal.

El visitado zoológico tradicionalmente ha tenido osos polares.

Funcionarios dijeron que los animales solían vivir en una piscina de 2,5 metros, pero que su recinto fue mejorado en 1993, cuando se construyó un estanque de 145.000 litros junto a un lugar para partos y tres anillos de seguridad.

El parque dijo en una declaración que el sitio había sido visitado por expertos y se ajustaba a las regulaciones internacionales para albergar osos polares.