Indígenas andinos celebraron el viernes la llegada del solsticio de verano y saludaron a la Pachamama (Madre Tierra) y el nacimiento de un nuevo tiempo en una colorida fiesta autóctona organizada por el presidente Evo Morales quien proclamó el fin del capitalismo.

Unas tres mil personas entre políticos, indígenas, chamanes y activistas de varios países se dieron cita este 21 de diciembre en este pequeño islote en medio del lago Titicaca, a 100 kilómetros al oeste de La Paz y a casi 3.900 metros sobre el nivel del mar. El vicepresidente de Nicaragua Moisés Omar Halleslevens fue el invitado de honor.

En medio de ofrendas a la Pachamama (Madre Tierra), música, danzas autóctonas y trajes típicos de los andes y la amazonia, Morales auguró la muerte del capitalismo y de las monarquías y llamó a construir un tiempo nuevo sin la ONU, el Banco Mundial y el FMI de las que dijo "son burocracias al servicio del capitalismo salvaje".

La ceremonia fue organizada para conmemorar el solsticio y anunciar frente, a las profecías apocalípticas, que "el mundo no se acabará", sino que lo que está muriendo es un "modelo depredador del planeta".

Morales llegó navegando en una balsa de juncos de 15 metros de largo construída por indígenas aymaras para la ocasión. Otras autoridades arribaron en helicóptero.

Los cronistas dicen que de esta isla salieron los creadores del imperio inca. El lago intensamente azul de las postales turísticas con los nevados andinos en el horizonte, se veía el viernes de color plateado en un típico día del verano altiplano: nublado y frío.

Los indígenas aymaras hablan del "fin del no tiempo y el nacimiento de una era de paz y armonía con la madre naturaleza", dijo el canciller David Choquehuanca.

Para Morales el fin del capitalismo llegó con una "crisis global: financiera, política y moral", que para salvarse está proponiendo "más capitalismo, más consumismo, más protección a las empresas con menos derechos sociales", porque los gobiernos piensan que "salvar a los bancos es más importante que salvar a las personas".

En su manifiesto llamó a los pueblos del sur a construir un "nuevo paradigma del vivir bien", que no es consumir más ni tener más, sino convivir en armonía con la naturaleza.

Dijo que el sur debe construir una "nueva maquinaria institucional mundial" basada en el "respeto mutuo y la convivencia pacífica" en reemplazo de la ONU que "se atribuye el derecho de invadir países e imponer políticas".

Tras los discursos el mandatario y sus invitados bailaron danzas autóctonas y cerraron la celebración con una comida colectiva aymara que consiste en papa, chuño (papa deshidratada), queso, charque de llama, maíz y otras delicias andinas que se sirve en el piso encima de tejidos típicos y cada quien coge con la mano lo que desea.

No faltaron vítores al presidente de Venezuela Hugo Chávez y ruegos a la Pachamama por su salud.

La oposición política criticó los gastos de poco más de un millón de dólares para una ceremonia a la que no llegaron presidentes de otros países como se anunció y dijo que el gobierno busca distraer la atención de problemas domésticos de corrupción.

Indígenas amazónicos se han distanciado de Morales y han interpelado el discurso ecologista del mandatario que planea construir una carretera por medio de una rica reserva ecológica en el centro del país.