Artur Mas fue investido el viernes presidente de la región catalana, prometiendo llevar adelante un polémico plan para separar Cataluña del resto de España.

Mas consiguió 71 votos a favor y 63 en contra en la sesión de investidura celebrada en el Parlamento catalán, en Barcelona, durante dos días.

El resultado era el esperado tras confirmarse esta semana el acuerdo de gobierno entre la formación nacionalista de Mas Convergencia i Unió y el partido independentista de izquierdas Esquerra Republicana de Catalunya, que sumaron 71 escaños en las elecciones del 25 de noviembre.

Los dos partidos pactaron una hoja de ruta que incluye la celebración de un referendo separatista en 2014, que Madrid considera ilegal y está dispuesto a vetar.

Tanto Convergencia como Esquerra siempre han dado por hecho que la sociedad catalana está a favor de independizarse de España, pero las encuestas demuestran que el apoyo a la secesión no es abrumador y en el mejor de los casos alcanza el 50%.

No se hizo pública la teórica pregunta de esa consulta ni el futuro estatus que se quiere dar a Cataluña. La constitución española prohíbe a las autonomías convocar referendos sobre la arquitectura del Estado. De celebrarse, deben ser organizados por el gobierno central y votados por todo el país.