El presidente Barack Obama lanzó una campaña de su gobierno para acotar la violencia armada, lo que pone de relieve el consenso político sobre la necesidad de endurecer las restricciones a las armas de fuego tras la matanza de 20 niños y seis adultos en una escuela de Connecticut.

Obama encargó al vicepresidente Joe Biden, un conocido detractor de la tenencia de armas de fuego, que encabece la campaña. En declaraciones programadas para el miércoles en la Casa Blanca, Obama describirá algunas ideas generales con ese fin, aunque seguramente no pedirá medidas específicas.

El mandatario prometió utilizar "todo el poder de su cargo" para garantizar la integridad de los niños tras la matanza del viernes en la escuela primaria Sandy Hook de Newtown, en Connecticut.

Empero, Obama y sus ayudantes están ahora centrados en evitar el "precipicio fiscal" de fin de año, que aumentará los impuestos y reducirá los gastos presupuestarios de forma notable el primero de enero.

Con todo, muchos legisladores han exigido mayor atención a la salud mental de este tipo de atacantes y el impacto de la violencia en la industria del entretenimiento. Los ayudantes de Obama indicaron que el mandatario no cree que solamente con endurecer las leyes sobre la adquisición y tenencia de armas se solucionará el problema.

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