Un tribunal de Milán multó el lunes con 500 euros (650 dólares) a una joven marroquí mezclada en el escándalo sexual del ex primer ministro Silvio Berlusconi por no comparecer como testigo en dos ocasiones, y volvió a ordenar que declare en enero.

Karima el-Mahrug, mejor conocida como Ruby, es el último testigo citado en un caso en el que Berlusconi es acusado de haberle pagado dinero para mantener relaciones amorosas cuando el-Mahroug tenía 17 años, y de intentar encubrir el episodio. Ambos niegan haber tenido relaciones íntimas.

El tribunal ordenó a el-Mahrug, quien se encuentra en México de vacaciones, que declare el 14 de enero, confirmando la necesidad de su testimonio.

La fiscalía acusó a la defensa, que llamó a el-Mahrug como testigo, de intentar retrasar el fallo por todos los medios, como citar testigos que no acudieron. La ley italiana no contempla severas penas a los testigos que no comparecen, y en algunos casos la corte podría decidir que su testimonio no es esencial.

La fiscalía ofrecerá sus argumentos postreros el 28 de enero, y la defensa, el 4 de febrero.

El fallo podría ser emitido en febrero, junto cuando los italianos acuden a los comicios generales. Berlusconi, de 76 años, consideró la posibilidad de postularse de nuevo, pero aclaró que no lo hará si el primer ministro Mario Monti, que preside un gobierno de tecnócratas, decide postularse como moderado.

En una entrevista del fin de semana, Berlusconi se disculpó por sus famosas fiestas llamadas "bunga, bunga", alegando que se sentía solo tras divorciarse de su segunda esposa, Verónica Laria, que lo dejó en el 2008 por sus amoríos con jovencitas.

"Debo disculparme. Fue una época en la que me sentía solo. Estaba divorciado, mi madre había muerto, mi hermana también, mis hijos viajaban por todo el mundo, y alguien me aconsejó que me distrajera con alguien", dijo Berlusconi.