El partido conservador japonés Demócrata Liberal retornó el domingo al poder con un amplio margen electoral después de tres años en la oposición, revelaron las encuestas a boca de urna. Su regreso señaló un giro a la derecha en el gobierno, lo cual podría agudizar aún más las tensiones con China.

El resultado significó que el ex primer ministro Shinzo Abe — de línea dura — recibirá una segunda oportunidad de conducir la nación después de un gobierno de un año en 2006-2007. Sería el séptimo primer ministro japonés en seis años y medio.

En los que fueron los primeros comicios desde el desastre nuclear y la devastación por el sismo y tsunami del 11 de marzo de 2011, la energía atómica no fue tema electoral importante aun cuando según encuestas, el 80% de los japoneses desea la eliminación gradual de la generación de electricidad por plantas nucleares en el país.

De acuerdo con cálculos de la emisora pública NHK, el LPD que gobernó Japón durante la mayor parte de la posguerra hasta que fue desplazado en 2009, habría obtenido 294 de las 480 bancas de la cámara baja del Parlamento.

Los resultados oficiales se aguardan para el lunes por la mañana. Antes de las elecciones, el LPD, el partido que más apoya la generación eléctrica por medios nucleares, tenía 118 escaños. Un nuevo partido, opuesto a la energía atómica, obtuvo sólo nueve escaños, según la NHK.

El tema económico se impuso al final, dijo Kazuhisa Kawakami, profesor de ciencias políticas en la Universidad Meiji Gakuin.

"Necesitamos dar prioridad a la economía, en especial porque somos una nación isleña", agregó. "No somos como Alemania. Nos es imposible traer energía de otros países en una emergencia", apuntó.

Los resultados significan un rotundo rechazo al Partido Democrático de Japón, del primer ministro Yoshihiko Noda, después de tres años en el poder. El descalabro refleja una insatisfacción generalizada hacia la incapacidad de esa fuerza política para cumplir sus promesas de campaña y reactivar la economía, que ha permanecido estancada.

El PDJ, que logró hace tres años una abrumadora victoria en medio de las esperanzas de un cambio, obtuvo sólo 57 bancas, en contraste con las 230 antes de los comicios del domingo, según la NHK.

Entre los damnificados inmediatos figuran ocho ministros del gabinete, el número más alto de funcionarios que pierden sus bancas en una elección desde la Segunda Guerra Mundial, dijo la agencia Kyodo News.

Debido a que Japón ha estado inmerso en el estancamiento económico durante dos décadas y pierde relevancia frente a China como el actor económico más importante de la región, los electores se mostraron dispuestos a devolver el poder al PLD.

Abe caracterizó su victoria más como un voto de protesta contra el PDJ que como un aval firme a su propio partido.

"No creo que los resultados signifiquen que hemos reconquistado la confianza pública en un ciento%. En cambio, reflejan los votos negativos al PDJ que estancó todo en los últimos tres años", dijo a NHK. "Ahora enfrentamos la prueba de cómo podemos cumplir con las expectativas del público y tendremos que responder esa pregunta".

El partido en el poder, que ganó por amplio margen hace tres años en medio de esperanzas de cambio, obtuvo menos de 100 bancas, según las encuestas, muchas menos que las 230 actuales.

Noda anunció en una conferencia de prensa que renunciaba responsabilizándose por la derrota.

"Me disculpo profundamente por nuestro fracaso", afirmó. "Fue el juicio de los votantes por nuestro fracaso en cumplir con sus expectativas durante nuestros tres años y tres meses en el gobierno".