Justin Bieber está acostumbrado al acoso de sus fans, pero un plan de pagar a un asesino para acabar con esta estrella del pop ha llevado la “obsesión” de sus admiradores a niveles aterradores.
Los investigadores han revelado que eran tres los hombres involucrados en un plan para castrar y asesinar a la estrella del pop en el recital que dio en el Madison Square Garden de la ciudad de Nueva York el mes pasado.
Según la estación KRQE  el siniestro plan comenzó cuando Dana Martin ―un enajenado admirador de Bieber quien ya anteriormente fue hallado culpable de asesinato y se encuentra cumpliendo dos condenas consecutivas a cadena perpetua por violar y matar a una jovencita de 15 años― conoció a Mark Staake en 2000 en una prisión de Las Cruces, Nuevo México.
Los convictos se hicieron amigos y Martin contrató a Staake para que cometiera cuatro asesinatos, incluido el de Bieber, cuando saliera de prisión.  Martin dio instrucciones a Staake para que, junto con su sobrino Tanner Ruane, se dirigieran primero a Vermont y mataran a dos anteriores amigos suyos antes de ir a asesinar a su objetivo principal.
Martin le dio instrucciones específicas a Staake sobre cómo matar a Bieber, las que incluían el uso de una corbata con diseños búlgaros para estrangular a las víctimas: el sello distintivo de los asesinatos de Martin.
En cuanto a la castración de las víctimas, esto estaba a cargo del sobrino de Staake. Según el periódico Toronto Star , la declaración jurada a la policía incluso decía que habría un botín de $2,500 por cada uno de los testículos de Bieber.
Martin, un hombre de 45 años de edad y que tiene un tatuaje de Bieber en una pierna, aparentemente no pudo poner en práctica la idea de matar a su ídolo ya que fue él quien entregó a sus cómplices.
Después de que Martin confesara a la policía, Staake, de 41 años, fue arrestado el 19 de noviembre en Vermont bajo órdenes de arresto pendientes antes de que se cometieran los crímenes. Su sobrino Ruane, de 23 años de edad, fue arrestado al día siguiente llevando consigo las armas para cometer el asesinato y documentación que contenía información sobre las víctimas.
En las grabaciones en poder de la policía de las llamadas telefónicas que hizo Ruane a Martin se encontraron conversaciones en las que Ruane le decía que estaba “decepcionado” por no poder llevar a cabo los asesinatos.