Ambos son mucho más grandes que cuando pelearon por primera vez hace ocho años. Eso salta a la vista, y tanto Manny Pacquiao como Juan Manuel Márquez han tenido que enfrentar la suspicacia de aquellos que creen que esos músculos no son del todo naturales.

Pero los púgiles no son los únicos que crecieron. También aumentaron el dinero y la publicidad para cuando choquen el sábado por cuarta, y probablemente última, ocasión en una de las grandes rivalidades en la historia del boxeo.

Márquez tratará de hacer lo que no pudo en 36 asaltos previos contra el filipino: ganar una decisión de los jueces o, mejor aún, noquearlo. Pacquiao, por su parte, también necesita el triunfo en medio de insinuaciones de que habría caído de su pedestal.