La Unión Europea impuso el miércoles la mayor multa de su historia a un cártel, de 1.470 millones de euros (1.960 millones de dólares) a siete empresas por confabularse para fijar precios en el mercado de tubos de rayos catódicos de televisores y pantallas de computadoras.

La Comisión de la UE falló que, durante una década que concluyó en el 2006, las empresas — incluyendo Philips, LG Electronics y Panasonic — artificialmente establecieron precios, compartieron mercados y limitaron su producción a expensas de millones de consumidores.

El Comisionado Antimonopólico de la UE, el español Joaquín Almunia, dijo que las empresas recurrieron "la peor conducta anticompetitiva que está completamente prohibida a las empresas con negocios en Europa".

Los tubos fueron un elemento esencial de las pantallas de televisión y monitores de computadores antes de ser reemplazados por pantallas planas de LCD y plasma. Los tubos de rayos catódicos sumaban el 70% del costo de la pantalla, dijo la Comisión.

Almunia agregó que el costo de los tubos era "un indicio del daño causado" por las empresas. "Hay víctimas: millones y millones de ciudadanos".

Philips y LG Electronics, que actuaron conjuntamente y por separado, fueron multadas en total con 999 millones de euros (1.300 millones de dólares), y Panasonic con 157 millones de euros (205 millones de dólares).

Pese a cooperar en las pesquisas de la Comisión, Philips dijo en una declaración que apelará la multa por considerarla "desproporcionada e injusta".

LG Electronics dijo que actuará solamente tras estudiar la decisión.

Otras empresas multadas fueron Samsung SDI, Technicolor, MTPD y Toshiba. Chunghwa, de Taiwán, no fue multada por ser la primera en denunciar al cártel ante la UE.

Almunia dijo que el cartel de los tubos operaba a escala mundial y las empresas involucradas sabían perfectamente que actuaron ilegalmente.

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Mike Corder en La Haya y Sam Kim en Seúl contribuyeron a este despacho.

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