Al menos diez soldado han muerto en un ataque de la milicia radical islámica Al Shabab en la región nororiental somalí de Puntlandia, autoproclamada autónoma en 1998, informó hoy el ministro puntlandés del Interior, Khalif Isse Mudan.

Más de 14 soldados también resultado heridos en el ataque, cometido con una bomba que estalló al paso de un convoy militar en la zona de Sugure, a unos 50 kilómetros de la ciudad portuaria de Bossaso.

"La filial somalí de (la red terrorista) Al Qaeda en Somalia, Al Shabab, atacó nuestro convoy, en el que viajaban soldados de Puntlandia. Diez soldados murieron, otros resultaron heridos y nuestras fuerzas mataron a siete milicianos de Al Shabab", explicó el ministro a los periodistas.

El portavoz de operaciones militares de Al Shabab, Abdiasis Abu Musab, aseguró que más de treinta soldados habían perdido la vida, según publicaron varios portales de internet partidarios de la milicia.

Se trata del peor atentado contra el Ejército que cometen en los últimos años los fundamentalistas en Puntlandia, región que, hasta la fecha, había escapado a las peores consecuencias del conflicto de Somalia.

Los islamistas están intentando expandir su influencia en esa región, próxima a Yemen, donde operan miembros de Al Qaeda que podrían prestarle ayuda a sus aliados somalíes con el envío de armas a través de los puertos de Puntlandia.

El pasado octubre, un buque procedente de Yemen cargado de armas supuestamente destinadas a Al Shabab fue capturado en aguas de Puntlandia, según informaron entonces las autoridades de esa región.

La milicia, que el pasado febrero anunció su adhesión a Al Qaeda, combate desde 2006 a las autoridades somalís y a la fuerza multinacional de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) para instaurar un Estado musulmán de corte wahabí.

A pesar de los recientes avances de las tropas aliadas contra Al Shabab, los radicales aún controlan buena parte del centro y el sur de Somalia, donde el Gobierno somalí aún no está en condiciones de imponer su autoridad.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra y bandas de delincuentes armados.