El huracán Sandy visitó Nueva York hace más de un mes, pero su azote aún lo sienten inmigrantes y personas de bajos recursos.

Activistas hispanos, líderes religiosos y miembros del movimiento Occupy Sandy exigieron el martes al alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que ofrezca viviendas a inmigrantes y ciudadanos estadounidenses que aún viven en casas llenas de moho o con suelos o paredes destrozados por la tormenta porque no tienen ningún otro lugar al que ir.

"No puedo regresar al cuarto que rentaba. Está lleno de moho. Se puede oler y le duele a uno la cabeza cuando está ahí", dijo Luis Cascos, un estadounidense de origen salvadoreño que lleva un mes viviendo en la Iglesia de Dios de la Profecía, en Far Rockaway, una zona de las zonas más afectadas por el huracán.

Portavoces de la ciudad no respondieron de forma inmediata una solicitud de respuesta a la protesta por parte de Associated Press. Bloomberg anunció hace tres semanas un programa básico de reparación de viviendas llamado NYC Rapid Repairs que el gobierno financia en gran parte. La Agencia Federal Para el Manejo de Emergencias también paga por hoteles y apartamentos temporales para víctimas de Sandy. Sin embargo, los inmigrantes sin papeles no pueden solicitar ayuda federal a menos que tengan hijos nacidos en Estados Unidos.