Un grupo de gobernadores demócratas y republicanos pidió hoy flexibilidad al presidente de EE.UU., Barack Obama, para hacer más con menos si sus presupuestos estatales se ven recortados para enfrentar el "precipicio fiscal" y urgieron a lograr un acuerdo de largo plazo para evitar esa situación.

Seis gobernadores, tres demócratas y otros tres republicanos, se reunieron con Obama y con el vicepresidente Joe Biden en la Casa Blanca para expresarles su voluntad de "ser socios" y aportar ideas a las negociaciones en curso entre el Gobierno y el Congreso para evitar el precipicio fiscal.

El gobernador demócrata de Delaware y presidente de la Asociación Nacional de Gobernadores, Jack Markell, calificó de "muy buena" la reunión con Obama y pidió tanto al mandatario como a los líderes republicanos en el Congreso que alcancen un acuerdo "no para tres meses", sino de largo plazo.

El llamado "precipicio fiscal" es la combinación de recortes del gasto público y aumentos de impuestos que entrará en vigor a partir de enero como medida para reducir el elevado déficit y que, según algunos analistas, podría conducir a la economía estadounidense a una nueva recesión.

"No apoyamos ni un plan ni otro", sostuvo hoy Markell en declaraciones a los periodistas en referencia a las propuestas para evitar el "precipicio fiscal" presentadas por Obama y por el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner.

Según Markell, "lo que nadie quiere ver es que suban los impuestos a la clase media".

La subida de impuestos para los hogares con ingresos de más de 250.000 dólares anuales continúa siendo el principal escollo para alcanzar un acuerdo.

Obama ha dicho que vetará cualquier plan que no incluya esa subida y los republicanos insisten en no aumentar los impuestos a ningún ciudadano.

El presidente "ha sido absolutamente claro" acerca de que los impuestos a los más ricos "van a subir y tienen que subir", reafirmó hoy en su rueda de prensa diaria el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.

Además, Carney indicó que el asunto no es cuánto van a aumentar esos impuestos, sino que tienen que incrementarse, sin despejar las dudas sobre las informaciones que señalan que Obama aceptaría una tasa inferior al 39,6 %, el porcentaje que pagaban los ricos antes de los recortes aprobados durante el Gobierno de George W. Bush.

Mary Fallin, gobernadora republicana de Oklahoma y vicepresidenta de la Asociación Nacional de Gobernadores, comentó al término de la reunión de hoy con Obama que el "precipicio fiscal" es un "asunto muy serio" para toda la nación y pidió flexibilidad para que la carga financiera de los recortes en el gasto federal no recaiga en los estados.

En el encuentro con Obama también participaron los gobernadores demócratas de Arkansas, Mike Beebe, y de Minesota, Mark Dayton, así como los republicanos de Wisconsin, Scott Walker, y de Utah, Gary Herbert.

Esta tarde los seis gobernadores se reunirán también con Boehner, cuyo plan de reducción del déficit para evitar el "precipicio fiscal" fue rechazado este lunes por la Casa Blanca.

La propuesta republicana incluye una subida de los ingresos federales de 800.000 millones de dólares a través de la supresión de exenciones y deducciones, frente a los 1,6 billones planteados por Obama.

Además, los republicanos plantean un recorte de 600.000 millones en programas de seguridad social en los próximos diez años, en contraste con los 350.000 millones del plan demócrata.