Los familiares del ex arquero Miguel Calero, diagnosticado con muerte cerebral tras un par de cirugías por una trombosis en la arteria carótida, mantenían la esperanza de un milagro el martes, y algunos en principio no pensaban desconectarlo del respirador artificial.

En tanto, el presidente colombiano Juan Manuel Santos hizo eco de la consternación de muchos de sus compatriotas ante el anuncio de la muerte cerebral del ex portero de la selección.

"Nos duele mucho a todos los colombianos lo sucedido con Miguel Calero", escribió Santos en su cuenta en Twitter. "Acompañamos de corazón a su familia. El fútbol está de luto".

John Jairo, uno de los hermanos del "Show" Calero, dijo que, pese al contundente parte médico, no descarta la posibilidad de una recuperación.

"Tenemos la fe, la esperanza de que esa luz que existe (Dios) va a brillar", manifestó John Jairo en Cali a la radio local la FM.

El médico Edgar Nathal, a cargo de atender a Calero en el hospital Médica Sur de la Ciudad de México, confirmó el lunes por la noche que la condición es irreversible.

John Jairo y Milton, hermanos del "Cóndor", viajaban con otros familiares el martes por la tarde, para estar al lado del ex arquero, quien padeció una retrombosis, según los médicos.

Milton indicó que la familia determinará si Miguel se mantiene conectado a un ventilador mecánico, si permanece en México o es trasladado a Cali.

Calero vivía en Pachuca desde 2001 con su esposa Sandra y los hijos Miguel Angel de 20 años y Juan José de 14.

Luego de brillar con la selección de Colombia, Deportivo Cali y Atlético Nacional, Calero se vinculó con el Pachuca y como su gran estrella lo ayudó a conseguir cuatro títulos locales y una Copa Sudamericana.

El arquero comenzó a tener problemas de salud a consecuencia de una fractura en una clavícula que supuestamente le generó una trombosis venosa en el brazo izquierdo. En septiembre de 2007, lo operó un especialista en Estados Unidos, y Calero estuvo inactivo un buen tiempo.

Calero, de 41 años, se retiró como futbolista en 2011 y era el entrenador de arqueros del Pachuca cuando sufrió la dolencia en su casa el 25 de noviembre.

La víspera, Nathal anunció que el problema de Calero es irreversible, y que incluso si no era desconectado del respirador, un deceso podría sobrevenir de forma espontánea.

"Aunque mantiene actividad musculatoria, lo que resta es esperar lo inminente y que seguro pasará, que es un paro cardio-respiratorio", agregó Nathal.

Tras ser operado, Calero estuvo en un coma inducido para mitigarle un edema cerebral y los médicos le redujeron la sedación el pasado viernes. Pero no evolucionó como esperaban y lo volvieron a sedar.

En un comunicado de prensa, Pachuca señaló que el arquero "a partir de este momento continuará en terapia intensiva bajo medidas de soporte vital".