Las Fuerzas Militares de Colombia iniciaron hoy la fundición de 40.804 armas decomisadas durante la segunda mitad de este año a las guerrillas de las FARC y el ELN, así como a otros grupos armados al margen de la ley.

Esta fundición es la de mayor envergadura en los últimos años y por ese motivo el proceso se prolongará durante cuatro días en una siderurgia de Sogamoso, localidad del departamento de Boyacá, a unos 220 kilómetros de Bogotá.

Se trata principalmente de armas largas, mayoritariamente fusiles de asalto tipo AK-47, utilizados para los combates en la selva, así como revólveres y ametralladoras decomisadas a las bandas urbanas y sicarios, y otros artefactos de fabricación artesanal como morteros, observó Efe.

El jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares de Colombia, el general José Javier Pérez Mejía, explicó a los periodistas en Sogamoso que los metales fundidos se utilizarán para "el desarrollo industrial y de la infraestructura de Colombia".

El acero y el hierro obtenidos en la Siderúrgica Nacional (Sidenal), empresa encargada de la fundición, serán empleados en la fabricación de varillas para cimientos y columnas de escuelas, y hospitales.

Estas 40.804 armas, que fueron transportadas en once camiones y que comenzaron hoy a destruirse en Sogamoso, se unen a las 33.955 que ya habían pasado por los hornos de fundición a lo largo de este año.

En total han sido 74.759 las armas durante 2012, lo que representa un aumento del 73,95 % respecto al año anterior, cuando se derritieron 42.976 unidades.

Pérez destacó el "gran esfuerzo por parte del Estado", ya que estos datos avalan un aumento de incautaciones, y celebró que las armas destruidas "no van a dejar más muertos ni más huérfanos".

Un encargado del Almacén General de Armas Decomisadas explicó a Efe que las AK-47 obtenidas en el mercado negro proceden sobretodo de China y de los países que integraron la extinta Unión Soviética.

Estas armas, que entran a Colombia en contenedores por los puertos del Pacífico, son de fácil adquisición en el mercado negro a nivel mundial, baratas y con una gran capacidad de fuego, por eso son tan numerosas.

Una vez decomisadas a los grupos ilegales, las armas son enviadas al depósito del Comando General donde pasan un proceso de auditoría e inventariado por parte del Departamento de Control y Comercio de Armas que se prolonga entre tres y cuatro meses antes de ser fundidas.