La canciller alemana, Angela Merkel, abrirá mañana el congreso de la Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU) en busca del respaldo cerrado de sus bases, con la vista puesta en el año electoral 2013 y con guiños al ala tradicionalista del partido que preside desde hace doce años.

"Bienestar y trabajo para todos" es el lema de este congreso de dos días, convocado en Hannover (centro), la capital del "Land" de Baja Sajonia donde en enero se celebran comicios regionales, con carácter de antesala para las legislativas previstas para septiembre.

Hoy mismo se celebrarán ya algunas reuniones preparativas de la presidencia y ejecutiva.

Previo al congreso, Merkel ha lanzado mensajes en dirección a la fracción más conservadora de la CDU, en contraste con la línea reformista que la ha caracterizado dentro de esa formación cristianodemócrata.

Así, se pronunció en el dominical del popular "Bild" en contra de la equiparación fiscal de las parejas homosexuales -como pretende el ala progresista del partido-, para poner el acento en la especial protección de la familia, uno de los temas fuertes del congreso.

Con este tipo de mensajes busca Merkel la conciliación con las bases conservadoras, después de que a menudo se la haya tachado de demasiado "cercana" a posiciones propias de la socialdemocracia, su principal rival en la carrera por la reelección.

El congreso de la CDU se celebra días antes del que el Partido Socialdemócrata (SPD) haya convocado otro, en formato reducido y también en Hannover, con el único objetivo de someter al voto de los delegados la ratificación de Peer Steinbrück como candidato a la cancillería.

Steinbrück, ministro de Finanzas en la primera legislatura en gran coalición de Merkel, tiene aún que ganarse la lealtad de los suyos, mientras que a la líder de la CDU no se le pronostican grandes contratiempos frente a sus filas.

Merkel se someterá a la reelección como presidenta ante sus delegados, tras doce años de liderazgo de un partido que en ese periodo ha cambiado casi tanto como lo ha hecho su líder desde que tomó las riendas de la formación, en abril de 2000.

Entonces la CDU se encontraba en la peor crisis de su historia, ya que tras la derrota de Helmut Kohl ante el socialdemócrata Gerhard Schröder, en 1998, estalló el escándalo de financiación irregular de la formación.

Merkel se colocó al frente del partido tras llamar a emanciparse de Kohl y después de que el hasta entonces delfín del patriarca, el actual ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble, renunciara al puesto salpicado por el caso de las cuentas secretas del partido.

A la ahora canciller se la aceptó a regañadientes o incluso como "mal menor", considerado por alguno de los barones del partido como transitorio para un partido acostumbrado al liderazgo masculino.

Cinco años después Merkel llegó a la cancillería, tras derrotar a Schröder en las elecciones anticipadas convocadas por el entonces canciller en pleno desgaste entre sus filas tras una serie de naufragios en comicios regionales.

Desde aquel abril del 2000 en que tomó las riendas de la CDU y, más aún, desde que en noviembre de 2005 se convirtió en la primera mujer al frente de la cancillería de la República Federal de Alemania (RFA) mucho ha cambiado en torno a Merkel.

La canciller se presenta a sí misma y al país como ejemplos de solidez frente a la crisis, por mucho que ésta se ha empezado a sentir en la primera potencia europea.

La persiste crisis de sus socios en la zona euro ha hecho mella en una economía cuyo motor tradicional es la exportación.

En el tercer trimestre del año, el crecimiento económico se redujo al 0,2 % del PIB y se espera que el año se cierre en situación de estancamiento.

Los expertos estiman que esa situación persistirá al comienzo de 2013 y que se reflejará asimismo en el hasta ahora saneado mercado laboral alemán, que de los 2,76 millones de desempleados actuales podría pasar a los 3 millones en los primeros meses del año.

Si todo discurre como estiman los institutos económicos -y si no hay mayores sobresaltos en la zona euro-, la situación tenderá a normalizarse hacia lo positivo a mediados de año. Es decir, con la puntualidad precisa para que Merkel pueda presentarse a las generales apuntalada en un buen balance económico.

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Gemma Casadevall