El espectro de una extensa desobediencia civil se cernía el lunes sobre el presidente egipcio Mohamed Morsi, ya que los medios de comunicación y la industria del turismo ponderaban medidas para unirse a una protesta de los jueces contra el líder islamista.

Los jueces del país ya iniciaron una huelga por los 22 decretos de Morsi el 22 de noviembre que lo pusieron por encima de la supervisión judicial.

A raíz de esos decretos, un grupo dominado por los partidarios islamistas del presidente aprobaron apresuradamente un proyecto de constitución sin la participación de los representantes de los liberales, la minoría cristiana o las mujeres. Morsi luego convocó un referéndum nacional el 15 de diciembre para aprobar la nueva constitución.

Una coalición opositora dominada por los grupos liberales y de izquierda que encabezaron el levantamiento del año pasado ya habían convocado a una huelga general para el martes y a una gran manifestación contra el proceso constitucional y los decretos de Morsi. Planean marchar hacia el palacio presidencial en la capital.

Los periódicos planean suspender su publicación el martes, mientras las cadenas de televisión de propiedad privada dejarán de transmitir todo el día. Las primeras páginas completas de los periódicos más prominentes de Egipto llevaban el lunes el titular "No a la dictadura" sobre un fondo negro con una imagen de un hombre envuelto en papel de periódico y con los pies esposados.

Hoteles y restaurantes sopesan la posibilidad de apagar las luces durante media hora el martes para protestar contra Morsi, de acuerdo con la Coalición de Apoyo al Turismo, un organismo independiente que representa a los empleados de la industria del turismo.

Las medidas de Morsi han hundido a un Egipto ya polarizado en la peor crisis política desde el levantamiento de hace casi dos años que derrocó al autoritario presidente Hosni Mubarak.