El Tribunal Correccional de París juzga a partir de hoy al antiguo operador bursátil de la Caisse d'Epargne Boris Picano-Nacci al que el banco francés acusa de haberle causado pérdidas de 751 millones de euros en octubre de 2008 con prácticas fraudulentas.

La Caisse d'Epargne, ahora fusionada con el Banque Populaire en el grupo BPCE, reclama al agente una indemnización de 315 millones de euros por considerar que ése fue el monto de las pérdidas causadas por operaciones en las que directamente se saltó su mandato de gestión con un comportamiento de "asunción de riesgo puro y desconsiderado", explicó el abogado de la entidad, Jean Reinhart.

Se trata de distinguirlas de las provocadas por la liquidación de la cartera que se había confiado al operador financiero, que podría ser condenado hasta a tres años de cárcel a la vista de lo que ocurrió con Jérôme Kerviel, sentenciado a cinco años de cárcel por haber generado un agujero de 4.900 millones de euros a la Société Générale en enero de 2008.

Reinhart, en declaraciones publicadas hoy por "Les Echos", insistió en cualquier caso en diferenciar ambos casos al precisar que la actual "no es una historia Kerviel bis".

Picano-Nacci había empezado a trabajar para la Caisse d'Epargne en 2003 y tres años después se convirtió en el responsable de la cartera de la entidad en derivados de acciones.

En julio de 2008 -en plena efervescencia por la crisis de las hipotecas basura en Estados Unidos-, el banco francés puso en marcha un plan de gestión para liquidar las carteras en manos de sus operadores antes de finalizar ese año, con la condición añadida -según Reinhart- de no asumir nuevos riesgos.

El 10 de octubre, el ahora encausado avisó a su jerarquía de que sus posiciones entrañaban pérdidas latentes muy elevadas. En los días siguientes se procedió a la cesión de los títulos en sus manos y el 24 de ese mes la Caisse d'Epargne cifró sus pérdidas en 751 millones de euros.

La acusación particular le reprocha, en palabras del letrado, haber llevado a cabo desde el 15 de septiembre "una gestión particularmente agresiva y arriesgada que violaba totalmente su mandato".

De acuerdo con esa tesis, para tratar de camuflar los 3,5 millones de euros negativos que acumulaba en esa fecha montó una "actividad paralela" que sin embargo no hizo más que agravar la situación, ya que el potencial de pérdidas se disparó en las semanas siguientes.

La Comisión Bancaria de Francia, no obstante, consideró que los sistemas de control de la entidad tenían muchas carencias, y le impuso una multa de 20 millones de euros, que luego fue anulada por el Consejo de Estado por cuestiones de procedimiento.