El presidente palestino, Mahmud Abás, se dio hoy un baño de multitudes a su llegada a la Muqata de Ramala (sede presidencial), donde miles de personas le felicitaron y agradecieron el logro diplomático en la ONU, que el jueves aceptó a Palestina como estado observador no miembro.

Un mar de banderas palestinas, cánticos nacionalistas y globos con los colores nacionales (rojo, verde, negro y blanco) recibieron a Abás, recién llegado de Nueva York, entre aplausos y ovaciones.

"Ahora somos un estado", dijo el presidente palestino a su pueblo.

"El mundo está con nosotros, la historia está con nosotros, Dios está con nosotros y el futuro es nuestro", añadió.

El próximo paso del liderazgo palestino, prometió Abás, será la reconciliación entre las dos principales facciones palestinas: la nacionalista Al Fatah, que él encabeza y gobierna en Cisjordania, y el movimiento islamista Hamás, que controla la franja de Gaza.

Abás prometió a los miles de palestinos entusiasmados que el voto de la ONU "cambiará muchas cosas sobre el terreno" y lo interpretó como una condena de la comunidad de naciones a la ocupación y la agresión israelí.

Antes de pronunciar su discurso en la repleta plaza de la Muqata, adornada con carteles y banderines, el "raís" hizo una ofrenda floral a la tumba del histórico líder palestino Yaser Arafat, en su mausoleo adyacente.

Decenas de carteles mostraban una foto de Abás junto a otra de Arafat y, también, al presidente con una imagen delante de la Cúpula Dorada, en la Explanada de las Mezquitas, en la parte oriental de Jerusalén, que los palestinos reclaman como capital de su estado.

El dirigente palestino aseguró que tuvo que hacer frente a "fuertes presiones" de países que le instaron a no acudir a la Asamblea General de la ONU o a cambiar la letra de la resolución que presentó y fue aprobada por 138 votos a favor, 9 en contra (entre ellos Estados Unidos, Israel y Canadá) y 41 abstenciones.

"Estamos muy felices porque hoy es el día de la dignidad de nuestro pueblo. Tuvimos muchas presiones para no llevar esto a cabo y hoy día puedes estar firmando en el estado de Palestina, un estado ocupado, un estado cuyos derechos son violados, pero es un gran paso en la dirección correcta", dijo a Efe Xavier Abu Eid, portavoz de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

La votación en la Asamblea otorgó a Palestina el estatus de Estado observador no miembro de la ONU, lo que permitirá a partir de ahora que pueda solicitar el ingreso en organizaciones y tribunales internacionales, incluida la Corte Penal Internacional de La Haya.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) describió el avance diplomático como "un primer paso" hacia la construcción de un estado palestino independiente.

Mujeres vestidas con el traje tradicional palestino de bordados rojos y alguna que otra con un vestido que recreaba la bandera nacional, mostraban su entusiasmo por el espaldarazo internacional.

Ahlam Shaalán, una joven llegada desde Belén, calificó el momento de "muy importante" y dijo a Efe que, con su presencia, quería mostrar su agradecimiento a Abás por el reconocimiento de Palestina.

Por su parte, Yafar Abdala, funcionario del Ministerio del Interior de la ANP, dijo que este "es un momento histórico".

"Aunque llega tarde, el que después de 65 años el mundo haya reconocido nuestros derechos es una cuestión de justicia", agregó, y mostró su esperanza de que la ONU "funcione ahora de forma diferente y pare todas las acciones de guerra de Israel contra el pueblo palestino".

Para el portavoz de la OLP, el paso que ha dado Palestina es "un paso de unidad", ya que "todas las facciones han estado a favor de lo que el presidente Abás ha hecho en Naciones Unidas" y lo importante es ahora "pensar en los futuros pasos hacia la reconciliación nacional".

"Toda esta gente que está aquí celebrando lleva esperando su libertad 65 años y creemos que es nuestro derecho poder lograrlo en el menor tiempo posible", afirmó.

En su opinión, una de las aportaciones más importantes del reconocimiento de la ONU es que ayudará a "acabar con la cultura de impunidad que ha permitido a Israel violar todas las resoluciones que se han aprobado sobre este conflicto".

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Por Ana Cárdenes