Oviedo se convierte estos días en la capital europea del 'patchwork' al exhibir casi cuatrocientas piezas procedentes de dieciocho países en una exposición de ámbito continental, nacional y regional, que muestra la variedad colorista y personalizada de este "hobby terapéutico".

El "patchwork" consiste en unir parchecitos de tela para confeccionar bolsos, colchas, cortinas, costureros, cuadros, alfombras, manteles, lámparas o ropa, una manualidad convertida en un pasatiempo que ha ido ganando practicantes, con "beneficios terapéuticos incluidos", ha explicado a EFE Ramón Rodríguez.

Éste es el responsable de la delegación en Asturias de la Asociación Española de Patchwork (AEP), es el único hombre que preside una delegación autonómica nacional.

A su juicio, el 'patchwork' está "de moda" en la actualidad pero sus inicios se remontan hace varias décadas con el reciclaje de telas sobrantes hasta llegar al momento actual en el que esto se combina con la utilización de la compra de los más novedosos diseños salidos al mercado.

Más de 350 "quilts" -unión de dos lienzos de tela con un relleno en medio- adornan desde el 23 de noviembre al 9 de diciembre el hall y la primera planta del Auditorio Príncipe Felipe de la capital asturiana, sede de la XIV Exposición Nacional de Patchwork, que se complementa con 60 piezas de la región y 180 europeas.

La muestra europea, que hoy se exhibe por último día en Oviedo, reúne 180 'quilts' pertenecientes a 18 países en una exposición itinerante que recorre todo el continente. Procedente de Irlanda, tras pasar por España continúa ahora recorrido hacia Italia.

El origen del 'patchwork' se atribuye además de a España a varios países, entre ellos Japón, que da nombre con la técnica japonesa a una de las aplicaciones de esta modalidad que genera artículos que pueden "formar parte del atuendo de una persona, ser colgados en las paredes de una casa o, incluso, expuestos en una galería de arte", ha abundado.

Ramón Rodríguez admite que el uso de las máquinas de coser agiliza la labor y ha subrayado que "nada" está prohibido en el 'patchwork', que es practicado por gente "joven y también mayor".

"En mis clases hay personas desde 20 años hasta casi 90 años", ha revelado el profesor de este arte de la costura, que también destaca el abanico que se da en el perfil de quienes lo practican. "Es un hobby terapéutico", comenta el experto al apuntar que existen "recomendaciones médicas" respecto a los beneficios que proporciona.

Sobre el desarrollo de esta especialidad en el Principado, ha comentado que hay "variedad" si bien existen zonas "muy orientadas al 'country' americano" mientras que otras "se centran más en lo moderno", especialmente implantado en Oviedo, Gijón y Avilés a las que suma presencia en la mayoría de los municipios asturianos.

En el ámbito nacional, ha citado Cataluña como el lugar donde se ejecuta con especial excelencia el 'patchwork', cuyos 'quilts' es "muy, muy difícil" que sean puestos a la venta, y cuyo precio está "estimado" en "seiscientos euros" por metro cuadrado.

La exposición incluye un centenar de ositos en 'patchwork', que serán repartidos entre distintas ONGs y colectivos solidarios para que sean entregados a niños sin recursos en el Hospital Materno Infantil y en otros centros de ayuda a menores del Principado.

Asturias participa en la tarea divulgadora con la celebración este fin de semana de casi una decena de talleres gratuitos, en los que los alumnos solo abonarán el material, para dar a conocer el 'patchwork', cuyo atractivo le ha hecho merecedor de formar parte de propuestas universitarias, como la de la Universidad Popular de Cáceres que le incluye entre los 36 Talleres Abiertos para este curso.