El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) afirmó hoy estar satisfecho con la retirada de Goma de los rebeldes del M23, aunque indicó que aún queda por ver si permanecen a 20 kilómetros de la ciudad, capital de la provincia de Kivu del Norte, como se les ha ordenado.

"Esto es lo que nos esperábamos de los insurgentes, en lugar de multiplicar sus excusas para permanecer en la ciudad de Goma como han hecho hasta ahora, después de haber saqueado y cometido masacres sobre la población", dijo hoy a Efe el ministro de Comunicación de la RDC, Lambert Mende.

"Su retirada al límite de donde se les ha exigido es una etapa, pero hay que subrayar que aún no vamos a hablar sobre la evaluación de los acuerdos firmados el 23 de marzo de 2009, suscritos por 55 grupos armados, y no sólo con el M23", señaló Mende.

El M23, que en las últimas semanas ha intensificado su ofensiva contra las Fuerzas Armadas de la RDC (FARDC) hasta tomar el control de la ciudad de Goma, exige renegociar el acuerdo del 23 de marzo de 2009, que supuso su integración en el Ejército y da nombre al grupo.

Tras la retirada ayer del M23 de Goma, 300 efectivos de la Policía Nacional del Congo se encuentran ya en la ciudad para cumplir con su misión de proteger a la población de la zona, junto con los cascos azules de la Misión de la ONU en el Congo (MONUSCO), del resto de los grupos armados que actúan en la región.

El M23 lo forman soldados congoleños amotinados y supuestamente fieles al rebelde Bosco Ntaganda, buscado por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y contra la humanidad.

Ntaganda se integró hace tres años en las fuerzas de la RDC al contribuir a la pacificación de Kivu del Norte tras ayudar a detener, en 2009, a Laurent Nkunda, antiguo señor de la guerra y general del Ejército.

Los rebeldes se sublevaron el pasado abril para protestar por la pérdida de poder impuesta por el Gobierno a su líder, y renegociar el acuerdo del 23 de marzo de 2009, que supuso su integración en el Ejército y da nombre al grupo.

La RDC se encuentra inmersa todavía en un frágil proceso de paz tras la segunda guerra del Congo (1998-2003), que implicó a varios países africanos, y tiene desplegada en su territorio una ingente misión de la ONU.