Personas discapacitadas se concentraron el domingo en Madrid para protestar contra las medidas de austeridad, especialmente la reducción de servicios, el cierre de centros de atención y el cese de los empleados de la salud por parte del gobierno para reducir su abultada deuda soberana.

Más de 10.000 personas, muchas de ellas en sillas de ruedas o guiadas por perros lazarillos, se manifestaron bajo la consigna "SOS Discapacidad: Derechos, Ilusión y Bienestar a Salvo".

El gasto público en servicios de salud es responsabilidad de los gobiernos autonómicos regionales, muchos de ellos endeudados al límite de sus posibilidades. Algunas administraciones locales no han pagado a los centros médicos o las farmacias, que se han visto obligados a reducir sus servicios y frenar la distribución de medicamentos.

El manifestante Manuel González dijo que la asistencia pública ha disminuido y en algunos casos desaparecido completamente. Indicó que "no queremos volver a la situación de hace 40 años".