Xi Jinping, llamado a convertirse en presidente de China en marzo, urgió a la sociedad china a abandonar la discriminación contra la población con VIH e instó a impulsar el plan nacional de prevención y tratamiento que cubre el periodo 2011-2015.

"La prevención y el tratamiento de VIH/Sida debería dar cobertura a todas las personas sin distinción", dijo el todavía vicepresidente chino mientras visitaba ayer una clínica con pacientes de VIH en el sur de Pekín.

El líder del país asiático urgió a impulsar el plan nacional 2011-2015 de la lucha contra el VIH, y advirtió que, para que funcione, requiere de "la participación de toda la sociedad, una gran inversión y de hacer hincapié en la prevención", añadió, según recoge Xinhua.

Xi, quien todavía ocupa el cargo de vicepresidente pese a ser desde hace dos semanas secretario general del Partido Comunista chino (PCCh), quiso con su visita al centro médico contribuir a superar el estigma que padecen las personas con VIH en China e "iluminar sus vidas con amor".

El líder chino habló con pacientes, doctores y voluntarios contra el contagio del virus de inmunodeficiencia humana en una clínica comunitaria de Puhuangyu, al sur de Pekín, en la víspera del Día Mundial del SIDA.

"El VIH no es terrible en sí mismo, lo que sí es una desgracia es la ignorancia acerca de esta enfermedad y los prejuicios que existen contra quienes la padecen", declaró el vicepresidente.

Xi, a quien se le podía ver con el clásico lazo rojo -símbolo de la lucha contra el SIDA- en la solapa de su traje, se reunió con algunos pacientes del centro, e insistió en que, junto al tratamiento antirretroviral, es muy importante que los pacientes reciban apoyo psicológico "para superar los miedos y recuperar la confianza".

Durante la visita, Xi se unió a un grupo de voluntarios que aprendía técnicas de enseñanza de prevención a la población más vulnerable al contagio.

"Aunque se han tomado medidas efectivas para el control de la enfermedad en China, debemos ser conscientes de que la situación de prevención y control del VIH es todavía grave, sigue habiendo muchos prejuicios y mucho que hacer al respecto", aseguró el máximo líder del PCCh.

Con una población de más 1.300 millones de personas, China tiene un número estimado de 780.000 personas, cuyo índice de infectados ha aumentado un 8,6 % este año respecto al anterior.

Aunque la ONU ha alabado recientemente la inversión del país asiático en la lucha contra el VIH, el desconocimiento en torno al Sida conlleva a que a muchas personas se les niegue cualquier tratamiento en hospitales por ser portadores del virus ante el miedo a contagios.

El Ministerio de Sanidad publicó el jueves un informe que indicaba que el incremento de las infecciones de VIH puede atribuirse al contagio entre homosexuales, y documentaba que el 21 por ciento de las nuevas infecciones registradas de enero a octubre de este año habían ocurrido debido a relaciones sexuales entre hombres.

No obstante, los nuevos líderes chinos -el propio Xi y Le Keqiang, "número dos" del Partido desde el cónclave comunista de noviembre-, han dado un empujón estos días a la normalización de la enfermedad.

La aparición de ayer de Xi sucede a la de hace unos días de Li, todavía viceprimer ministro, quien protagonizó un inusual encuentro con más de una decena de ONG chinas, a las que trasladó su apoyo y prometió "poner mayor empeño" en la lucha contra la enfermedad.