Los rebeldes del M23 se retiraron hoy de la ciudad de Goma, la capital de la provincia de Kivu del Norte, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), después de ocuparla el pasado 20 de noviembre en su ofensiva contra las Fuerzas Armadas del país (FARDC).

El jefe del ala militar del M23, Sultani Makenga, ordenó a las tropas insurgentes que se retiren a 20 kilómetros de Goma, en dirección norte, la zona desde donde se inició la ofensiva hace ya unas semanas, para reunirse con el resto de los miembros del grupo rebelde.

A lo largo del día, informó la emisora local Radio Okapi, los diferentes puestos estratégicos controlados por el M23 en Goma fueron oficialmente entregados a los miembros del organismo ocupado de la verificación de la retirada del grupo rebelde de la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos (CIRGL).

Los rebeldes abandonaron los puestos de la Policía Nacional congoleña, del Banco Central y del puesto fronterizo que separa Goma con la ciudad ruandesa de Gisenyi, todo ello bajo la atenta mirada de los residentes de la zona, que se agolpaba en las calles de la ciudad para observar la retirada de los insurgentes.

Los rebeldes cumplen así con la petición lanzada por la CIRGL durante una cumbre de carácter urgente celebrada hace una semana, que urgía a los insurgentes, que amenazaban con llegar hasta la capital de la RDC, a abandonar su ofensiva y a retirarse de Goma, la capital de la provincia de Kivu del Norte.

Por su parte, otras tropas del M23, reagrupadas en la ciudad de Sake, a unos 30 kilómetros de Goma, se dirigieron también hacia el norte con el objetivo de llegar hasta la zona de Rutshuru, desde donde se inició la ofensiva.

A pesar de la retirada pacífica del M23, el grupo insurgente advirtió a las FARDC no atacar a ninguno de sus miembros durante la retirada de Goma.

"El general Olenga declara oficialmente que se fusilará a cualquier persona que entre en contacto con los elementos de las fuerzas revolucionarias congoleñas", afirma el comunicado, firmado por el jefe del Departamento de Comunicación y de Medios del M23, Bertrand Bisiwa.

El M23 lo forman soldados congoleños amotinados y supuestamente fieles al rebelde Bosco Ntaganda, buscado por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y contra la humanidad.

Ntaganda se integró hace tres años en las fuerzas de la RDC al contribuir a la pacificación de Kivu del Norte tras ayudar a detener, en 2009, a Laurent Nkunda, antiguo señor de la guerra y general del Ejército.

Los rebeldes se sublevaron el pasado abril para protestar por la pérdida de poder impuesta por el Gobierno a su líder, y renegociar el acuerdo del 23 de marzo de 2009, que supuso su integración en el Ejército y da nombre al grupo.

La RDC se encuentra inmersa todavía en un frágil proceso de paz tras la segunda guerra del Congo (1998-2003), que implicó a varios países africanos, y tiene desplegada en su territorio una ingente misión de la ONU.