El renacer de la cultura maya, que se celebrará el próximo 21 de diciembre, busca adeptos en pleno corazón de la capital mexicana, donde sacerdotes y guías espirituales purifican las almas de los que quieran sumarse a este momento histórico y empezar con buen pie la nueva era.

"Esperamos que la gente recapacite, que piense de otra forma, que todos nos veamos como hermanos de paz, de corazón, que no nos veamos como hermanos distanciados, que nos abracemos, que platiquemos", declaró a Efe el líder maya Jose Manrique durante la apertura de la Exposición Cultural Interactiva Maya.

Ceremonias, danzas rituales, juegos sagrados o incluso bodas y bautizos bajo la tradición prehispánica son algunas de las actividades que podrán experimentarse hasta el domingo en el bosque de Chapultepec, el principal pulmón de la Ciudad de México.

Manrique, quien además es presidente de la Asociación de Juegos Autóctonos y Deportes tradicionales del estado de Yucatán, en el sureste de México, presidió la inaugural Ceremonia del Fuego Nuevo con la cara pintada, un llamativo traje, penacho de plumas y un báculo pastoral fabricado con el cuero de un venado.

"El Fuego Nuevo es el inicio de una serie de actividades dedicadas a los dioses que nos han acompañado durante estos años de vida. A ellos les hacemos las ofrendas y pedimos por el bienestar de la población, por la salud de la sociedad, que se acaben las guerras, las luchas, el hambre, el robo (...)", explicó.

Consideró que poder traer estos rituales a la capital mexicana les da la "oportunidad de que todo el mundo sepa que los mayas están vivos y presentes", y mostrar las ancestrales ceremonias que han venido realizando durante miles de años en las fechas más simbólicas para su cultura: los equinoccios y solsticios.

Como no podía ser menos, el cambio de era registrado en el calendario maya, que marca el final de los 5.125 años del último periodo iniciado en el año 3.118 a.C., es un "hecho histórico muy relevante" que merece "todos los honores".

"Yo le doy gracias a los dioses por esta oportunidad de ver que se acaba esta cuenta, algo que muchos hermanos o abuelos quisieran vivir. Es un momento muy emocionante", expresó tras resaltar que la próxima etapa será "muy simbólica" para los mayas.

Valiéndose de un incensario, llamado "copalero" por la resina que al quemarse en su interior da lugar a un fuerte e intenso olor, hierbas como el romero o la azucena, y agua traída de los cenotes de Yucatán (depósitos de agua manantial), varios sacerdotes se encargan de sanar y purificar las almas de los asistentes.

"Esto sirve como una protección para el cuerpo. Por ejemplo, nosotros caminamos y hay aires que vienen, aire malo que cruzamos sin saberlo y nos pega. Por eso hay días que las personas amanecen y están enojadas, molestas y no saben ni por qué", comentó a Efe el guía espiritual Yaax Kin, cuyo nombre significa "sol verde".

Vestido de blanco, con un pañuelo rojo en la cabeza y varios collares de cuerda y piedras, el maestro Kin, un hombre de mediana edad y habla pausada, recomendó realizar esta ceremonia entre dos y tres veces al año para evitar cualquier "negatividad de espíritu".

No obstante, advirtió con seriedad que es "absolutamente necesario" que la persona que decida purificar su cuerpo "ponga de su parte" y, "como en el médico", haga caso de las recomendaciones del guía para obtener unos resultados óptimos.

Tras la Ceremonia del Fuego Nuevo, una decena de jóvenes procedentes de diversas poblaciones mayas de Yucatán mostraron el llamado "Baile de los nuevos guerreros", en el que con movimientos ágiles y contundentes se conmemora la madurez de un varón.

La directora del proyecto, Patricia Ancira, dijo a Efe que el objetivo de las actividades es "mostrarle al mundo que la cultura maya no se ha terminado, sino que está viva con un corazón que late tan fuerte que hay que mostrarlo en el corazón de México".

Recordó que además de esta celebración, que se enmarca en el Festival Artístico de Otoño del Bosque de Chapultepec, la ciudad de Mérida, capital de Yucatán, albergará del 14 al 22 de diciembre el Festival de la Cultura Maya para dar la bienvenida a la nueva era.

"No es el fin del mundo, es un renacer de conciencia, del tiempo maya, y el renacer de nuestra cultura al darle la proyección necesaria para que la gente se entere de que los mayas ni murieron, ni se fueron, están aquí compartiendo su sabiduría para todo aquel que tenga ganas de unirse a este renacimiento", aseveró.