El secretario general de la FIFA, Jérôme Valcke, dijo hoy que la estructura descentralizada del poder político en Brasil supone una dificultad añadida a la organización del Mundial de 2014.

El dirigente deportivo, quien se encuentra en Sao Paulo, destacó que en el gigante latinoamericano la "estructura política no es la más fácil" en referencia a los tres niveles de gobierno central, regional y municipal, lo que aumenta el número de interlocutores y hace "un poco más difícil" la gestión.

Como el Mundial tendrá doce sedes, la FIFA debe negociar con doce alcaldes y doce gobernadores, además de con el Ejecutivo central, para ajustarse a las legislaciones locales en cuestiones que le afectan como la venta de alcohol o los descuentos en el precio de las entradas.

En una rueda de prensa, precisó que los estadios son "clave" para la cita mundialista, pero añadió que "la parte más importante" de los eventos deportivos de los que Brasil va a ser sede a partir del próximo año, empezando con la Copa de la Confederaciones, es la afición, por lo que resaltó la necesidad de proteger sus intereses.

Para Valcke, hay que trabajar en la mejora del transporte del aeropuerto a la ciudad y de la ciudad a los estadios, además de garantizar plazas hoteleras para los aficionados, ya que son ellos los que apoyan las selecciones y animan a los jugadores, además de ser los compradores de entradas y productos de la FIFA.

También dijo que si su discurso ha cambiado hacia un tono más conciliador se debe a que ha percibido que "se ha hecho trabajo" a lo largo de este año y que las ciudades "han empezado a trabajar".

Valcke también se refirió a la fuerte polémica desatada en Brasil a comienzos de año por unas declaraciones en las que aseguró que el país merecía "una patada en el trasero" para acelerar las obras.

"Mis palabras crearon una guerra", dijo el dirigente, quien reconoció que llevó tiempo "digerir" aquel comentario y reiteró que en francés esa frase no tiene una connotación tan ofensiva.

Además manifestó que Brasil "hizo mucho" por restablecer las conversaciones, reconstruir la relación y volver a sentar a las partes en la mesa.

En referencia a los atrasos de algunos estadios, entre los que se citó el de la ciudad de Manaos, capital del estado de Amazonas, aseguró que "no hay plan B", pero que siempre se puede retirar una sede del campeonato como se hizo en Sudáfrica y en otras ocasiones y que la fecha límite para tomar esa decisión es a fines del año que viene.