El soldado Bradley Manning, acusado de filtrar miles de documentos clasificados a WikiLeaks, contó hoy su desesperación por salir del aislamiento que padeció en la prisión de Quantico (Virginia), por sus supuestas inclinaciones suicidas, mientras la Fiscalía trata de demostrar que recibió el trato adecuado.

En su primer cara a cara con la Fiscalía en las audiencias previas al juicio militar que se celebrará el próximo 4 de febrero en la base de Fort Meade (Maryland), aseguró: "No soy un suicida, no trataba de hacerme daño a mí mismo".

El comandante Ashden Fein, fiscal principal, mostró una sábana con nudos que Manning reconoció que hizo mientras estuvo preso en unas instalaciones militares en Kuwait, tras ser detenido en mayo de 2010 en Irak, antes de ser enviado a prisión en Estados Unidos.

También mostró unas cuerdas que fueron descubiertas en la celda kuwaití y dos objetos metálicos con los que sugirió que quiso hacerse daño, que Manning dijo no recordar.

Manning fue transferido en julio a la prisión de Quantico como prisionero en riesgo de suicidio y fue puesto bajo un estricto régimen de máxima seguridad que incluía estar 23 horas encerrado y medidas como dormir desnudo o quitarle las gafas, sin las que "no podía ver", según contó.

La fiscalía indicó que en los documentos que rellenó Manning cuando llegó a Quantico desde Kuwait, donde estuvo brevemente en prisión tras su arresto en mayo de 2010 en Irak, respondió que sí había tenido pensamientos suicidas.

Según los documentos, Manning respondió: "siempre planeándolo, pero nunca actuando", algo que no recuerda con claridad haber dicho, ya que "me ayudaron a rellenar los papeles", pero con la misma elocuencia que en la jornada anterior dijo que podría haber sido una respuesta "más intelectual" que real.

En su testimonio anterior Manning describió la situación de "estrés" que sufrió tras los primeros días de detención que definió como "difusos" en los que se sintió "perdido" y "desmoronado", aunque aseguró que tras volver a suelo estadounidense se sintió "aliviado" y nunca hizo nada para hacerse daño a sí mismo.

"Quería salir, de verdad, de ese estatus", aseguró Manning, que en diciembre de ese año pidió que se rebajaran las medidas y en enero se reunió con el equipo médico al que aseguró que su respuesta pudo haber sido "sarcástica", al tiempo que reconoció que "no era consciente de la importancia que tenía".

Su abogado civil, David Coombs, quien llamó a testificar por primera vez a su cliente el jueves, trata de demostrar que Manning fue injustamente tratado en Quantico y mantenido en esas condiciones pese a que varios psiquiatras que le trataron han testificado que poco después de su llegada consideraron que ya no eran necesarias.

La jueza que lleva el caso, la coronel Denise Lind, podría desestimar los cargos, como pidió inicialmente Coombs, si encuentra que el trato que recibió Manning fue un "castigo preventivo ilegal" o reducir su sentencia si es declarado culpable.

No obstante, la fiscalía señaló que en las preguntas rutinarias que se hicieron a Manning sobre si era tratado bien en la prisión contestó afirmativamente y respondió que el trato que recibió de sus guardas y del centro fue "excelente" y "profesional".

Manning recibió visitas y consta algunos de los libros que pidió como "A People's History of the United States" de Howard Zinn, "Good Soldier" de Daniel Finkel y ejemplares de la revista científica Scientific American Journal. El penal también atendió su petición de recibir un jersey y ropa interior nueva ya que "olía como cuando estaba en Irak", bromeó.

La fiscalía subrayó que durante estas visitas, que empezaron a grabarse en septiembre, "no se quejó a nadie sobre las condiciones de confinamiento", mientras sí se preocupó por su imagen en los medios de comunicación y los eventos de recaudación de fondos.

Manning contestó que "no quería preocupar" a su familia y creía que "no podía hablar de la prisión, de los detalles, por motivos de seguridad"; además, señaló que "tenía miedo de que la prisión lo utilizara" para mantenerlo en ese estatus.

El soldado contestó distendido y extensamente las preguntas, revisando los documentos que le mostró Finn, quien también sonrió con algunos de los comentarios de Manning, vestido con el uniforme azul, como cuando le preguntó si necesitaba un receso y contestó que podría esperar unos minutos: "puedo controlar mi vejiga".

Manning, que contó con el apoyo de una docena de simpatizantes que asistieron como público a las audiencias con camisetas con la palabra "Truth" (Verdad) está acusado de filtrar miles de documentos de la guerra de Irak y Afganistán, y 250.000 cables diplomáticos del Departamento de Estado a WikiLeaks durante el tiempo que operó como especialista de inteligencia en Irak entre 2009 y 2010.

De los 22 cargos que se le imputan por recopilar y difundir sin autorización información clasificada, el más grave, el de ayudar al enemigo, puede acarrearle una condena a cadena perpetua.

La juez Lind admitió a trámite en la sesión anterior la petición de la defensa para que el soldado se declare culpable de siete de los 22 cargos, lo que no significa que haya sido aceptada formalmente sino que será discutida más adelante en el proceso.